Fecha de
presentación: septiembre, 2019
Fecha de aceptación: noviembre, 2019
Fecha de publicación: enero, 2020
Salud
ocupacional: una ecuación de la enfermedad profesional
Occupational health: an equation of occupational
diseas
Dr. Emilio Isaías Manzo Espinoza, M.Sc.[1]
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8967-4826
Dra. Kelly
Beverly Gómez Mejía[2],
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4357-9257
Dr. Rogelio Bermúdez Sarguera, PhD[3]
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3293-9242
Cita
sugerida (APA, sexta edición)
Manzo Espinoza, E. I., Gómez Mejía, K. B. & Bermúdez Sarguera, R. (2020). “Salud
ocupacional: una ecuación de la enfermedad profesional”. Revista Mapa, 4(18), 40-56. Recuperado de http://revistamapa.com
RESUMEN
Los trabajadores de los hospitales, en constante riesgo por los
fluidos corporales de los pacientes y las condiciones que su propia labor
genera, en ocasiones, presentan patologías vinculadas con la profesión, lo cual
no solo provoca ausencias, sino también aquellas que son causadas por un
contexto de índole personal, social y organizacional. Todo ello conduce a
dificultades en el desempeño de las funciones en los centros hospitalarios. En
el caso de los hospitales pediátricos, los daños pueden poner en peligro la
vida del niño. Esto conduce incuestionablemente a asumir como objetivo
la valoración de las causas que generan la pérdida de la salud ocupacional, así
como la
promoción y mantenimiento del bienestar físico, mental y social de los
trabajadores de la salud. Los métodos de investigación empleados se
identifican con el análisis y la síntesis de las condiciones que engendran las
enfermedades ocupacionales, al igual que la aplicación del enfoque
sistémico-estructural en la organización de la información recopilada. Los resultados
apuntan preponderantemente a subrayar que la salud ocupacional es una función
directa de las enfermedades profesionales, regularmente expresadas como
infecciones adquiridas en el propio puesto laboral del trabajador de la salud. Resulta conclusivo el hecho de tratar de colocar a
los trabajadores de la salud en un empleo que se adecue a sus aptitudes
psicológicas y fisiológicas, dados los trastornos psíquicos que se producen
como la ansiedad, el estrés y la tensión emocional, debido a la complejidad de
las tareas.
Palabras Claves: bienestar físico,
bioseguridad, clima laboral, condiciones trabajo, enfermedad profesional
ABSTRACT
Hospital workers, at constant risk for
patients' bodily fluids and the conditions that their own work generates sometimes present pathologies linked
to the profession, which not only causes absences, but also those that are
caused by a personal, social and organizational context. All this leads to
difficulties in performing functions in hospitals. In the case of pediatric hospitals,
damage can endanger the child's life. This unquestionably leads to the
objective of taking as a goal the assessment of the causes that generate the
loss of occupational health, as well as the promotion and maintenance of the
physical, mental and social well-being of health workers. The research methods
used are identified by the analysis and synthesis of the conditions that
engender occupational diseases, as well as the application of the
systemic-structural approach in the organization of the collected information.
The results are predominantly aimed at emphasizing that occupational health is
a direct function of occupational diseases, regularly expressed as infections
acquired in the health worker's own job. It is conclusive to try to place
health workers in a job that suits their psychological and physiological
skills, given the psychic disorders that occur such as anxiety, stress and
emotional tension, due to the complexity of the tasks.
Key Words: physical well-being, biosecurity, working climate, working conditions, occupational disease
INTRODUCCIÓN
En
los ámbitos de la organización laboral, la incapacidad por problemas de salud
puede estar y, de hecho, está vinculada, con los problemas organizacionales, la
atención al hombre y otros factores, denominados de riesgo para dichas
organizaciones. Los ministerios del trabajo y seguridad social se empeñan en el
estudio del clima laboral, las condiciones de trabajo y las enfermedades
laborales, motivadas porque, en muchas ocasiones, las enfermedades de los
trabajadores son ecuación de las condiciones de la labor que realizan.
De
modo que las enfermedades se erigen en una de las causas más frecuentes del
ausentismo laboral, lo que resulta importante en términos de salud ocupacional.
Así, en la palestra de este análisis, no deben ser obviadas preguntas de rigor que,
en primera instancia, destacan la idea rectora del artículo, a saber:
¿podríamos considerar saludables a las personas que no están enfermas?, ¿qué
conceptos han de configurar la categoría salud?
El
bienestar físico, mental y social de los empleados de una empresa o centro de
servicios, los pulsa a producir o servir con calidad, eficiencia y a conservar
el optimismo, el buen humor, la capacidad para ejecutar sus tareas, a pesar de
los altos requerimientos que ello pueda conllevar. De ahí que no deban pasar
inadvertidas la garantía de la adecuación de las condiciones de trabajo, así
como la conservación de la higiene laboral y la atención centrada en sus
riesgos, como medidas a tomar en las organizaciones, a los efectos de conservar
la salud de sus trabajadores.
a)
Salud
ocupacional: función directa de las enfermedades profesionales
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) define
el concepto de salud como “el estado de completo bienestar
físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad’. La salud es
un derecho humano fundamental, y el logro del grado más alto posible de salud
es un objetivo social” (Tomasina,
2011, p. 112).
La
salud queda como un proceso, y no se puede hablar de una completa salud o una
completa enfermedad, sino de un continuo donde no existen delimitaciones
precisas, más que las que el propio individuo, portador de la salud, requiera.
Implica igualmente el concepto, que existe una especie de interrelación, de
transacción entre el organismo y el medio donde se desenvuelve, que determina
cuán saludable o no es un individuo, de forma que, como plantea Tomasina
(2011), la salud se convierte en un “producto social”.
Se
impone analizar entonces las condiciones de trabajo, entendidas como
“...cualquier característica de este [el trabajo] que pueda tener una
influencia significativa en la generación de riesgos para la seguridad y la
salud del trabajador” (ISTAS, 2007, p. 3). Como bien puede advertirse en esta
definición, en ella podrían ser definitivamente incluidas:
las características generales de los locales,
instalaciones, equipos, productos y demás útiles existentes en el centro de
trabajo, la
naturaleza de los agentes físicos, químicos y biológicos, presentes en el
ambiente de trabajo y sus correspondientes intensidades, concentraciones o
niveles de presencia, los procedimientos para la utilización de los agentes
citados anteriormente, que influyan en la generación de los riesgos mencionados
y todas aquellas características del trabajo, incluidas las relativas a su
organización y ordenación, que influyan en la magnitud de los riesgos a que
esté expuesto el trabajador (ISTAS, 2007, p. 3).
Sin
embargo, en dicha definición se eximen aquellas condiciones comunes a todos los
hombres que no son propias del trabajo, sus enfermedades crónicas, las virales,
fúngicas y las adquiridas fuera del contexto laboral, los accidentes no
vinculados al trabajo, y busca prevenir, para evitar enfermedades
y muertes injustas (evitables, prematuras), adjetivo con el que puede
calificarse la mayoría de los daños derivados del trabajo.
Cuando un trabajador resulta enfermo, como
consecuencia de las condiciones de trabajo, se habla de enfermedades
profesionales, las cuales son tratadas por Pérez
y Corveas (2005) como
“las contraídas a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena” (p.1), y en el Art. 116, de la Ley General de Seguridad
Social Española como
…la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por
cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe
por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esta
proceda por la acción de elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen
para cada enfermedad profesional. (ISTAS, 2007, p. 5)
En
el Reglamento del Seguro General de Riesgos del Trabajo: Resolución
No.C.D.390, del Ecuador, Art.7, se definen las Enfermedades Profesionales u Ocupacionales como
aquellas “…afecciones agudas o
crónicas, causadas de una manera directa por el ejercicio de la profesión o
trabajo que realiza el asegurado y que producen incapacidad” (Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social, 2011, p. 5).
El
trato con la enfermedad profesional es el mismo que con la ocupacional. Sin
embargo, Tomasina (2011) hace una distinción entre enfermedad profesional,
enfermedad ocupacional y enfermedad inespecífica o general. Mientras la
primera es causada por factores de riesgos físicos, químicos y biológicos, que
son utilizados o manipulados durante el proceso de trabajo, o presentes en el
lugar de trabajo, las segundas están generadas por el trabajo, pero no han sido
reconocidas oficialmente como tales. Por su parte, las terceras, son las que
pueden surgir por diversos motivos, ligados al ambiente de trabajo (o ser agravadas
por este), al ambiente social y al mismo individuo afectado.
En
el caso de las enfermedades profesionales, según Gómez (2011), hay que tomar en cuenta
dos aspectos fundamentales para catalogarlas: que exista una relación
exposición-efecto (daño) entre un determinado medio ambiente de trabajo o
actividad y la enfermedad; y el hecho de que la patología esté presente en el
grupo de trabajadores expuestos a ese medio ambiente o actividad determinada,
con una incidencia superior a la que, en promedio, tiene el resto de la
población.
La
enfermedad profesional pertenece al campo de la salud ocupacional, y es un tema que corresponde tanto a los Estados y
sus instituciones, como a los empleadores y las organizaciones de los
trabajadores. Los Estados deben dictaminar las leyes que regulan la prevención
y solución de problemas de salud relacionados con el trabajo, así como los
mecanismos para vigilar el cumplimiento de las leyes, y a los empleadores
corresponde tomar las medidas preventivas y correctivas de esos problemas
dentro de los lugares de trabajo. A los trabajadores concierne organizarse, y a
partir de conocimientos técnicos, conducir programas y acciones en el campo de
la salud y seguridad en el trabajo, la negociación de mejoras de las
condiciones y del ambiente de trabajo, lo cual redundará en el aumento de su
calidad de vida (Tomasina, 2011).
El problema de la salud
ocupacional y las enfermedades laborales es un fenómeno para estudiar
íntegramente, las empresas y organismos deben chequear constantemente la salud
de sus empleados, vigilar los aspectos sociales en los que se desenvuelven, su
salud psíquica, sus condiciones de vida, sus problemas personales, además de
garantizar las condiciones óptimas de trabajo.
Betancourt
(1995), analizando la Triada Ecológica de Leavell y Clark, adaptada a la salud
ocupacional, valora el siguiente diagrama:
Diagrama 1.
“Triada ecológica de la salud ocupacional, según Betancourt (1995)”

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Fuente: Investigación de campo
Elaborado por: autoría propia
Según
este esquema, la presencia o ausencia de una enfermedad laboral depende de la
convergencia o no de estos tres factores, son importantes los tres y cada uno
aporta sus propias características en su desencadenamiento.
Tras
un minucioso estudio, al clasificar como dos elementos diferentes agente y
ambiente laboral, queda claro que el ambiente laboral puede ser también un
agente nocivo, así como la personalidad del propio trabajador, por lo que el
esquema se percibe como atomista y no un reflejo fiel de la realidad de la
situación. Es por ello por lo que, en el Reglamento
del Seguro General de Riesgos del Trabajo Ecuatoriano, Resolución No. C.D.390,
Art.12, se afirma: “se consideran
factores de riesgos específicos que entrañan el riesgo de enfermedad
profesional u ocupacional y que ocasionan efectos a los asegurados, los
siguientes: químico, físico, biológico, ergonómico y sicosocial” (Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social, 2011, p.6).
En
estas circunstancias, vale más hablar de procesos peligrosos para la salud en el trabajo, de acuerdo con el
Centro de Estudios y Asesoría en Salud (Betancourt, 1995, p.85), al referirse a
“todo aquello” que afecte la salud de los trabajadores, independientemente que
sean objetos y medios, la organización y división del trabajo o cualquier otra
causa. Además, utiliza la expresión “problemas
de salud de los trabajadores”, siempre que se comprometa la salud de los
trabajadores, de alguna forma.
Constituyen
obstáculos en la garantía de la salud en los trabajadores, las políticas
sanitarias y las prioridades de los sectores oficiales y empresariales. Es
por eso que se crean estrategias nacionales e internacionales de protección de
los trabajadores como el Comité Permanente y la
Asociación Internacional para la Medicina del Trabajo a nivel mundial; en México el Instituto de Salud del Estado de México
(García et al., 2009); en Atlanta (Estados Unidos) el Centro para el
Control y Prevención de Enfermedades (Morelos
et al., 2014); en España, el Instituto Nacional de Seguridad Social (Rodríguez,
2013); en Buenos Aires, el “Plan Básico de Autoprotección para Establecimientos Educativos”
(Acosta, 2010); en Uruguay, El “Manual básico en salud, seguridad y medio
ambiente de trabajo” (Benzo, 2011).
En Ecuador, Betancourt (1995) apunta a tres instituciones del Estado a quienes
corresponde fundamentalmente el cuidado de la salud de los trabajadores: el
Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, el Ministerio de Salud Pública y el
Ministerio de Trabajo y Recursos Humanos. En el país, se editó un “Formato modelo de reglamento interno de seguridad y
salud” (Dirección de Seguridad y
Salud en el Trabajo, 2013),
para que todas las entidades laborales lo desarrollen de acuerdo a sus
características, y lo apliquen consecuentemente, ejemplo de ello es el “Reglamento de Seguridad Laboral y Salud de la
Universidad Técnica Particular de Loja” (Universidad Técnica Particular
de Loja, 2011); el “Reglamento
Interno de Seguridad e Higiene del Trabajo de la Asociación Colegio Americano
de Guayaquil” (Andrade, 2014); el “Reglamento Interno de Seguridad y Salud
Ocupacional de la Universidad San Gregorio de Portoviejo” (Universidad San
Gregorio de Portoviejo, 2014).
Todos
estos intentos van dirigidos al cuidado de los trabajadores en cualquier área
de trabajo, evitando las enfermedades propias de cada ocupación y minimizando
los procesos peligrosos para la salud que no pueden ser evitados, como ocurre en
muchas ocasiones con los trabajadores de la salud.
b)
Origen de algunas enfermedades
ocupacionales en los trabajadores de la salud
El
análisis realizado hasta aquí adquiere una dimensión especial cuando de los
trabajadores de la salud se trata, es decir, aquellos “cuya actividad
laboral implica contacto con sangre o líquidos del cuerpo provenientes de
individuos hospitalizados, en consulta o que acuden al laboratorio en una
entidad que presta servicios médicos” (Centro para el Control y Prevención de
Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos; citado en Morelos et al., 2014. p. 35).
Ellos
pueden encontrarse en las áreas de atención primaria de salud, en los
hospitales, los laboratorios, los consultorios, los centros laborales, los
escolares, donde quiera que se soliciten sus servicios.
Los
hospitales en específico “…han sido clasificados como centros de trabajo de
alto riesgo, por el National Institute of Occupational Safety and Health
(NIOSH) de los Estados Unidos de Norteamérica, por la multiplicidad de riesgos
a los cuales se exponen los trabajadores” (Gun et al., 1985; citado en Borges, 1998, p. 2).
Una
de las áreas de mayor riesgo son las emergencias, por cuanto se desconocen las
patologías con que asisten los pacientes hasta tanto no sean diagnosticados. Se
dice que un hospital cuenta con servicio de emergencia cuando en una de sus
áreas, los pacientes se consultan sin turno por una enfermedad o lesión, allí
son atendidos por un equipo, en un espacio dedicado especialmente (Federación
Internacional para la Medicina de Emergencias, 2012). Otra forma de
conceptualizar este servicio es como “aquel ambiente dependiente de un Centro
Hospitalario, donde se otorgan prestaciones de salud las 24 horas del día a
pacientes que demandan atención inmediata” (Ministerio de Salud de Perú, 2004,
p. 6).
El
Departamento de Emergencias, según la Federación Internacional para la Medicina
de Emergencias (2004),
…es un centro de tratamiento médico o departamento
dentro de un hospital, que se especializa en el cuidado agudo de los pacientes
que acuden sin cita previa, ya sea por sus propios medios o en ambulancia.
Debido a la naturaleza no planificada de la atención de los pacientes, el
departamento debe brindar tratamiento inicial de un amplio espectro de
enfermedades y lesiones urgentes y emergentes, algunas de las cuales pueden
representar riesgo vital y requieren atención inmediata (Federación
Internacional para la Medicina de Emergencias.
(p. 8)
Es
emergencia porque existen riesgos de órganos vitales del paciente, y deben
atenderse en tiempos muy cortos, de lo contrario el paciente puede fallecer (De León, 2014).
Los
Departamentos de Cuidados Intensivos se encargan de aquellos pacientes que
requieren cuidados especiales, con monitoreo constante de funciones vitales,
administración de medicamentos con observación permanente, cuya vida está
también en peligro.
Los
hospitales pediátricos, objeto de la presente investigación, son aquellos
centros de salud donde se atienden niños desde el periodo neonatal hasta los 18 años. Aunque
entre los 12 y los18 años hay similitudes con los adultos, se mantienen
diferencias importantes que deben considerarse. Los jóvenes de 16-18 años
específicamente son considerados en su mayoría como adultos, pero aún pueden
ser bastante vulnerables, y muchos hospitales pediátricos los atienden.
Como
el objetivo fundamental de los cuidados intensivos y las emergencias en los
centros de salud es efectuar una atención especializada e inmediata, eficaz y
eficiente a todo paciente críticamente enfermo, y por la gama de enfermedades,
la velocidad de reacción que se requiere de su personal para salvar vidas y el
estado de ansiedad que llevan los familiares (fundamentalmente madres) ante la
situación de salud de sus hijos, en estos casos suele descuidarse la salud de
los profesionales que atienden al menor, y por lo tanto, hay muchas condiciones
para enfermar y para adquirir enfermedades profesionales.
Morelos
et al. (2014) refieren que el estudio de las enfermedades profesionales en los
trabajadores de la salud, parte de la valoración de diversas infecciones adquiridas,
según reportes de accidentes investigados en laboratorios de microbiología e
investigación biomédica de los Estados Unidos: infecciones por brucella, debido
a la mala manipulación de cultivos o especímenes, o por la inhalación de polvos
accidentalmente que contenían el agente infeccioso; fueron constatados
múltiples casos de infecciones virales, de los cuales algunos resultaron
fatales (muchos relacionados con la manipulación de animales y tejidos
infectados); tuberculosis, tularemia, fiebre
tifoidea e infección estreptocósica. Dinamarca y Gran Bretaña también
refirieron infecciones adquiridas en el laboratorio: tuberculosis, hepatitis B
y shigellosis (Morelos et al., 2014).
Las infecciones se
adquirían al pipetear con la boca, el mal uso de agujas y jeringas, entre
otros, siendo
los más afectados los médicos, cirujanos,
cirujanos dentistas y cualquier personal de quirófano, paramédicos, el personal
de enfermería, camilleros, el personal de limpieza y lavandería y los
laboratoristas clínicos y de investigación.
Cuando las infecciones son
adquiridas dentro de los centros hospitalarios, tanto por el trabajador de la
salud como por los propios pacientes (y que al momento del ingreso no la
tenían), se denominan infecciones nosocomiales. Lebeque,
Morris y Calás (2006) afirman que se considera
…nosocomial a cualquier infección en la que no existen
evidencias de que se encontrara presente o en período de incubación al momento
del ingreso, la que aparece después del egreso y se relaciona con la
hospitalización, o la infección que el recién nacido adquiere como resultado
del paso a través del canal del parto. Sin embargo, no se considera nosocomial,
la infección que ocurre como complicación o extensión de otra presente al
momento del ingreso, a menos que se evidencie un cambio de patógeno o los datos
clínicos sugieran una nueva, y la infección en un niño que se demuestre que ha
sido adquirida por vía transplacentaria (herpes simple, rubéola, sífilis) y que
comienza precozmente tras el nacimiento. (p.2)
Con
el objetivo de proteger a los trabajadores de la salud de estas infecciones, a
finales de los años setenta del siglo pasado, se confirma que, a pesar del
conocimiento, las técnicas y los equipos de prevención de muchas de las
infecciones adquiridas en los laboratorios, no se contaba con un código,
estándar o normas para la protección contra los agentes infecciosos. Con el
objetivo de satisfacer esta necesidad, es publicado el manual “Clasificación de agentes etiológicos con
base en el riesgo”, que
sirvió de acicate para otras publicaciones: la Organización Mundial de
la Salud (OMS), en Ginebra, edita el “Manual
de bioseguridad en laboratorio (Laboratory Biosafety Manual)”;
los Institutos Nacionales de Salud (NIH), en conjunto con el CDC de Estados
Unidos, publicaron “Bioseguridad en
laboratorios de microbiología y biomedicina (Biosafety in Microbiological and
Biomedical Laboratories)”, donde se abordan, entre otros temas, la
clasificación de los diferentes niveles de bioseguridad en los laboratorios, y
grupos de riesgo de los agentes infecciosos, con los requerimientos específicos
para las prácticas de laboratorio y garantizar la protección del personal
(Morelos et al., 2014).
En
un estudio de la UGT, de Catalunya (Secretaría de Política
Sindical-Salut Laboral, 2009), se reporta
que las enfermedades infecciosas que más afectan al trabajador sanitario
son: las infecciones víricas: Rubéola, Sarampión, Parotiditis, VHA, VHB (VHB
+VHD), VHC, VIH, CMV, VEB, Varicela, Herpes, Gripe; las infecciones bacterianas: Tuberculosis,
Meningitis meningocócica, Tosferina, Difteria, Legionelosis, Salmonelosis,
Intoxicaciones alimentarias, Shigelosis;
los hongos: Candidas, Aspergillus y otras, como la Giardiasis
(giardia lamblia), Ascariasis (ascaris lumbricoides) y
Criptosporidiosis (cryptosporidium spp).
La
transmisión puede ser por contacto
directo (persona-persona),
contacto indirecto (por objetos contaminados), por gotas o “droplets” y aire (los
microorganismos pueden quedar suspendidos en el aire por períodos más
prolongados y contaminar comidas) (Stern, 2008). Asimismo, se determinan los
procesos que pueden afectar al personal de la salud, concluyendo que están en
el orden biológico, químico, físico, ergonómico y psicosocial (Morelos et al.,
2014).
Borges (1998)
los clasifica con algo más de especificidad, a saber, factores de riesgos
biológicos, químicos; fisiológicos o de sobrecargas físicas; sanitarios,
físicos, mecánicos o de riesgo de accidentes y psicosociales.
Biológicos.
Los agentes biológicos son “microorganismos, con inclusión de los genéticamente
modificados, cultivos celulares y endoparásitos humanos, susceptibles de
originar cualquier tipo de infección alergia o toxicidad” (Roman et al. 2002,
p.3).
Entre
los muchos agentes a que están expuestos los trabajadores de la salud, los más
severos son, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, el Virus de la Hepatitis
C y el Virus de la Hepatitis B. Hay otras enfermedades transmisibles de
pacientes al personal de la salud, por vía aérea, como la tuberculosis o la
gripe (Ciércoles, 2013). La Legionella
Pneumophila, la varicela, la rubeola y las infecciones meningocócicas (Roman et al., 2002) que se transmiten básicamente por
el contacto con los fluidos orgánicos del paciente --sangre, esputos, heces.
En
los centros de salud, se toman las medidas pertinentes: los tapabocas, los
guantes, el lavado frecuente de manos y su secado con toallas estériles
desechables; todo lo cual ha resultado bastante efectivo en el control de este
tipo de infecciones.
Melendoa et al. (2011) destacan la
aplicación de precauciones de aislamiento como medida de control para prevenir
la transmisión de infecciones en el hospital, con la especificación de que en
las áreas pediátricas es difícil una aplicación y seguimiento estrictos de esta
precaución, debido al tipo de pacientes e infecciones, así como a las
características arquitectónicas de las unidades de hospitalización.
Químicos.
Las sustancias químicas pueden provocar grandes daños durante su manejo o
simplemente por mantenerse cerca de ellas. Tal es el caso de los gases
anestésicos, antisépticos, la manipulación de drogas citostáticas. Medicamentos
y preparados farmacéuticos pueden provocar efectos en el trabajador,
dependiendo de la concentración, manipulación, exposición, susceptibilidad del
trabajador, el agente y la práctica de protección adoptada por el personal.
Estas
sustancias pueden acarrear trastornos alérgicos, tóxicos e incluso cancerígenos
(Ciércoles, 2013), entrando al organismo por inhalación o contacto al lavado de
las manos. Es por eso por lo que la Occupational Safety and Health
Administration (OSHA) recomienda la
…existencia en el lugar de
preparación y aplicación de las drogas, de campanas de extracción de gases y
vapores de flujo laminar vertical y el uso por parte del personal de ropa
especial como: guantes de látex, tapabocas, lentes protectores y batas. (Occupational Safety and Health Administration, 1986,
y Hemminski et al., 1985;
citado en Borges, 1998)
Físicos.
Dependientes del microclima, las radiaciones y las descargas eléctricas. El
primero hace alusión a las condiciones ambientales que se dan en el espacio
físico (entorno del puesto de trabajo), espacios reducidos, demasiado calientes
o fríos, húmedos en ocasiones, la iluminación.
La
exposición a radiaciones ionizantes está determinada por el tiempo de
exposición, la distancia entre la fuente y la persona, o la materia interpuesta
entre ambos. Las radiaciones no ionizantes están asociadas al uso de equipos
electromédicos --campos electromagnéticos, rayos ultravioletas, ultrasonidos
(Ciércoles, 2013).
La
electricidad puede originar accidentes directos (electrocución, quemaduras) al
pasar la corriente eléctrica a través del cuerpo, o indirectos (quemaduras y
asfixia).
Psicosociales.
Esta categoría incluye los elementos no físicos del ambiente de trabajo o el
trabajo mismo (clima organizacional, la cultura del grupo, complejidad de las
tareas y atributos psicológicos de los trabajadores: actitudes frente al
trabajo; tipo de personalidad, motivaciones, proyectos de vida).
La
no correspondencia del medio político, social, laboral y cultural con los
aspectos psicosociales mencionados anteriormente puede afectar la salud física
y mental del trabajador, determinando su calidad de vida y repercutiendo en la
productividad en el trabajo. Entre los factores de riesgo psicosocial del
personal de la salud, según Ciércoles (2013), se encuentran el multiempleo y
flexibilización laboral, fundamentalmente en el caso de enfermería, el trabajo
nocturno y por turnos, al romper ritmo
circadiano o
biológico del organismo, la ausencia
de estímulos y desarrollo profesional --muchos de estos profesionales se ven
impedidos de la superación profesional, por la alta carga laboral que tienen,
así como los sentimientos de angustia y depresión, por el contacto permanente
con el dolor y la enfermedad, lo cuales pueden crear sentimientos de
impotencia, de culpa y de frustración.
En
pediatría, la angustia es mayor, pues dadas las características del paciente,
se pueden cometer errores de medicación, lo que hace que los facultativos estén
en constante tensión para evitarlo. También pueden equivocarse por los cambios farmacocinéticos (dependiendo
de la edad y el estadio madurativo del paciente), por la necesidad de calcular dosis individualizadas, basadas en la edad,
peso, superficie corporal y condición clínica del paciente, por la falta de disponibilidad de formas de
dosificación --algunos preparados comerciales sólo están disponibles en
forma sólida-- y la falta de concentraciones apropiadas para la administración
a niños, por la necesidad de medidas de dosificación
precisas y sistemas apropiados de administración de fármacos, por el elevado
número de prescripciones de medicamentos, especialmente, en el niño pequeño
(Sala y Ugarte,
2005).
Síndrome de Desgaste
Profesional o “Burn-out”. Fenómeno físico y psicosocial, consecuencia del estrés
laboral mantenido, cuando el sujeto carece de estrategias funcionales de
afrontamiento y con serias repercusiones negativas
sobre la calidad del trabajo y la propia calidad de vida laboral de los
trabajadores de servicio: médicos, enfermeros, policías, maestros, abogados,
bomberos, empleados de servicios públicos. En las salas de
emergencias médicas y cuidados
especiales, las altas demandas laborales con responsabilidad y bajo presión de
tiempo para preservar la salud y evitar la muerte, constituyen una fuente
permanente de estrés para los trabajadores de la salud (Chacón et al., 2012).
Vásquez et al. (2014), en un estudio realizado en los trabajadores del
Servicio de Emergencia Pediátrica del Hospital Nacional “Cayetano Heredia”,
encontraron estadísticamente significativa la relación entre la condición
laboral y el tiempo de trabajo con la presencia o no del desgaste profesional.
Asimismo, Morín (2014) encontró que el exceso de horas de trabajo a la semana
(más de 60 horas), y los años de ejercicio de la profesión (16,7 años) están
significativamente involucrados con el burn-out.
Violencia laboral. Acciones que atentan contra la dignidad, integridad
física, sexual, psicológica o social, mediante amenazas, intimidación,
maltrato, persecución, menosprecio, insulto, bromas sarcásticas reiteradas,
discriminación negativa, desvalorización de la tarea realizada, imposición,
inequidad salarial, traslados compulsivos, acoso moral y acoso sexual.
En
el “Instituto Nacional de Pediatría” (INP) de México, se analizaron las
características psicológicas de los candidatos para la residencia en pediatría,
además de tomar en cuenta los antecedentes académicos, consideraron relevante
la evaluación integral psicológica (características intelectuales y de
personalidad). Si bien los médicos mostraron pensamiento lógico, respuestas
rápidas, capacidad de trabajo bajo presión y habilidades para laborar en
equipo, la carencia de empatía y conciencia moral, fallas en el manejo de la
frustración, déficits en la capacidad de trabajo y pobre fortaleza yoica los
puede llevar, según el estudio, al fracaso en la especialidad (Bustamante et
al., 2014).
Ergonómicos.
El ambiente de trabajo de los profesionales de la salud causa desequilibrio
entre los requerimientos del desempeño y la capacidad de los trabajadores para
realizar las tareas.
Se
asocian a la postura, la fuerza, el movimiento, las herramientas, los medios de
trabajo y el entorno laboral, por eso entre ellos se encuentran la carga
física, requerimientos excesivos de fuerza y movimientos, condiciones
inadecuadas de los puestos de trabajo (Ciércoles, 2013).
Estos
factores ergonómicos se pueden incluir en los que Borges (1998) denomina
factores fisiológicos y mecánicos
como generadores de riesgo de accidentes. Hincapié se hace en el dolor de
espalda y lumbar, problema de salud laboral del personal responsable del
cuidado de los pacientes a nivel hospitalario (enfermeros). Esta patología
causa elevadas tasas de morbilidad, ausentismo laboral y demandas por
compensación de accidentes o enfermedad profesional a nivel mundial (Borges,
1998).
Refiriéndose
a los factores de riesgo de accidentes
a nivel hospitalario, la autora plantea que la manipulación de objetos
punzantes y cortantes (agujas y hojillas de bisturí), son responsables de
pinchazos y cortaduras en el personal de enfermería, médico y de limpieza que
manipula los desechos. Es significativo porque un pinchazo o una herida, pueden
ser la puerta de entrada para el virus de la Hepatitis B, el virus de la
inmunodeficiencia humana (HIV) o cualquier otro virus o bacteria; lo que hace
necesario tomar las medidas de protección que estén al alcance de los
trabajadores de la salud, así como exigir el cumplimiento de las medidas
pertinentes en los centros de salud (Borges, 1998).
Los
riesgos por incendios y explosiones
son permanentes, si se hace un uso inadecuado de gases anestésicos, oxígeno,
líquidos inflamables, hay falta de mantenimiento y señalización de las
instalaciones eléctricas ya que, según cita Borges (1998), en los casos fatales
de incendios en hospitales, la asfixia por humo ha sido responsable del 78% de
las muertes y del 43% de los heridos.
Residuos biosanitarios. Los residuos de los materiales que se manejan
(agujas, hojas de bisturí, material en contacto con los pacientes o líquidos
biológicos), potencialmente contaminados con virus (HIV, Hepatitis B o C) o
bacterias (Pseudomonas aeruginosa, Enterobacteria Clocae) (Ciércoles,
2013); se convierten en factores biológicos toda vez que entran al organismo
humano.
Factores sanitarios. Las condiciones de higiene y saneamiento ambiental
de los centros de salud han de ser óptimas. Desde los pisos, paredes y techos,
transitando por los sanitarios de los pacientes y trabajadores, hasta los
equipos y procedimientos de recolección de los desechos hospitalarios, deben
tener un saneamiento exquisito para minimizar y/o controlar el riesgo potencial
de infecciones intrahospitalarias (Borges, 1998).
Se
puede apreciar que no hay contradicciones en las clasificaciones de Ciércoles
(2013) y Borges (1998), sobre los procesos o factores de riesgo que afectan el
trabajador sanitario.
Las
medidas de seguridad establecidas a partir de las investigaciones, han
conseguido que disminuyan notablemente las infecciones intrahospitalarias; es
por eso que los reportes muestran las altas prevalencias de otras enfermedades
en estos profesionales, que no son precisamente las infecciones nosocomiales
como ya se ha mencionado: los dolores de espalda y todos los equilibrios del
proceso salud-enfermedad, producto de los factores físicos (Borges, 1998;
Ciércoles, 2013; Tenías, Mayordomo y Escriba, 2006), las alteraciones producto
de factores psicosociales, el ser responsable del cuidado de varios pacientes
enfermos o moribundos, sumado a una carga excesiva de trabajo, puede afectar
seriamente la salud y bienestar (Borges,
1998; Ciércoles, 2013; Wilburn y Eijkemans, 2004).
En Cuba, los análisis
realizados por Pérez y Corveas (2005), en
el Hospital Provincial "Amalia Simoni", de la ciudad de
Camagüey, arrojaron varias invalidantes laborales en el
personal de enfermería, muy pocas vinculadas con las infecciones nosocomiales, gracias a las alertas y los cuidados bacteriológicos.
Dentro de ellas, podemos hallar las que refieren el sistema osteomioarticular:
sacrolumbalgias, dorsolumbalgias, operados de hernia discal, artropatías,
esguince, fracturas, sinovitis, ciatalgia, pie plano doloroso, osteocondritis,
tendinitis, el sistema circulatorio: linfangitis, várices periféricas,
hemorroides, los trastornos nerviosos: neurosis depresiva, reacción situacional,
las enfermedades crónicas no transmisibles: hipertensión arterial (HTA),
cardiopatías, diabetes mellitus, lupus eritematosos sistémico, hiper e
hipotiroidismo, asma bronquial y las enfermedades infecciosas agudas: hepatitis
A, sepsis urinaria, infecciones respiratorias agudas, conjuntivitis,
dermatitis, endometritis.
Cuevas
et al. (2011), al caracterizar el ausentismo laboral, en un centro médico de
primer nivel, en Bogotá, encontraron afecciones en los sistemas respiratorio,
digestivo y osteomuscular (31,9%, 22,9% y 13%, respectivamente). En esta misma
ciudad, el ausentismo laboral del personal de enfermería por
incapacidades médicas, en una Institución a la que se denominó de Alta
Complejidad, arrojó también la prevalencia de las enfermedades
musculoesqueléticas y respiratorias (Jiménez, 2014).
Ferreira et al. (2012;
citado en Jiménez, 2014), en un
estudio sobre el ausentismo del personal de enfermería en un hospital del
sector público, presenta entre otras causas de ausentismo frecuentes los
problemas de salud, distinguiendo los trastornos psicológicos, la ansiedad, el
estrés y la tensión por la complejidad de las tareas.
Tenías
et al. (2006) realizaron un estudio de cohortes en el Servicio de Medicina
Preventiva, del Hospital “Lluís Alcanyís de Xàtiva” (Valencia),
aportando evidencia de la relación entre las condiciones de trabajo y la
incapacidad global, sobre todo por dolor de espalda, en el personal sanitario.
Ellos detectaron no solo la implicación de factores de riesgo relacionados con
las sobrecargas físicas, sino también otros factores como el ambiente
psicosocial e incluso factores extralaborales como las cargas domésticas.
RESULTADOS
Considerando
la prevalencia como la medida que describe
la proporción de la población que padece la enfermedad, que se quiere estudiar
en un momento determinado, y la incidencia como la contabilidad del número de
casos nuevos de la enfermedad, que aparecen en un período de
tiempo previamente determinado, puede decirse que el concepto
de salud ocupacional afecta a la generalidad de los trabajadores de la salud y
resulta urgente extremar medidas de seguridad a favor de atenuar las
enfermedades provocadas por el ámbito laboral.
CONCLUSIONES
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
[1] Dr.
en Medicina. Máster en Medicina
Ocupacional. Responsable del Dpto. de Medicina Ocupacional del Distrito 09D03,
zonal 8. Ministerio de Salud Pública.
E-Mail: dr.emismae@hotmail.com ORCID: 0000-0001-8967-4826
[2] Dra.
en Medicina. Jefa del Dpto. de Calidad
del Hospital “Francisco de Icaza Bustamante”.
E-Mail:dra.kebegm@gmail.com
ORCID:
0000-0002-4357-9257
[3]
Dr. en Pedagogía, PhD. Profesor Titular de la Universidad de Guayaquil.
E-Mail:
rbsarguera@gmail.com ORCID: 0000-0003-3293-9242