Sensibilizar para formar y transformar. El eje transversal para una
estrategia de formación docente
Raise awareness to form and transform. The
transversal axis for a teacher training strategy
Mag. Gabriel Mauricio
Márquez Moreira [1]
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5652-7221
Dr.C
Rogelio Bermúdez Sarguera[2]
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3293-9242
Cita sugerida (APA, sexta edición)
Márquez Moreira, G. M. & Bermúdez Sarguera. R. (2020). Sensibilizar para formar y transformar. El
eje transversal para una estrategia de formación docente. Revista Mapa, 7(20),
146- 164. Recuperado de http://revistamapa.org/index,php/es
RESUMEN
El presente trabajo científico tiene como objetivo analizar el proceso
de sensibilización como eje transversal durante la formación y transformación
docentes. Las investigaciones de sesgo científico, realizadas en el campo de la
inclusión educativa, permiten valorar la sensibilización como una etapa a
considerar en la problemática mencionada. De ahí que nos hayamos detenido en la
explicación del sistema cognitivo-teórico pertinente, así como en las
metodologías y estrategias que hoy se defienden en este sentido; todo ello
enmarcado dentro del proceso de formación docente. Los métodos teóricos
empleados apuntaron al análisis y la síntesis y al enfoque de sistema, de modo
que se lograran definir los conceptos teóricos fundamentales y se organizara la
información abordada, respectivamente. Dentro de los métodos empíricos,
utilizamos el método de análisis de documentos, con el fin de revisar los
textos y documentos disponibles en línea –online—y que focalizan este objeto de
estudio. Los resultados principales apuntan a la definición del concepto de
sensibilización y a las particularidades de su aplicación en el contexto
educativo.
Palabras clave: atención educativa, estudiante universitario, formación docente, metodología
de la investigación educativa, sensibilización
ABSTRACT
This scientific work aims to
analyze the awareness-raising process as a cross-cutting axis during teacher
training and transformation. Scientific bias research, carried out in the field
of educational inclusion, allows to assess awareness as a step to consider in
the aforementioned problem. That is why we have stopped at the explanation of
the relevant cognitive-theoretical system, as well as in the methodologies and
strategies that are now defended in this regard; all framed within the teaching
training process. The theoretical methods used pointed to analysis and
synthesis and the system approach, so that fundamental theoretical concepts
could be defined and the information addressed organized, respectively. Within
empirical methods, we use the document analysis method, in order to review the
texts and documents available online – and that focus this object of study. The
main results point to the definition of the concept of awareness-raising and
the particularities of its application in the educational context.
Keywords: awareness raising, educational care, educational
research, methodologies, teacher training, university students
INTRODUCCIÓN
A lo largo de los años, la educación ha
experimentado grandes cambios, debido a que el profesional de la docencia debe
ir adaptándose a las exigencias y dar respuesta a los retos que surgen en el
mundo globalizado. Para ello, la UNESCO ha generado documentos en los cuales
establece lineamientos que permiten al profesional de la docencia adquirir las
competencias necesarias para asumir los retos que implican formar parte de un
mundo globalizado. La UNESCO (2009), en su Conferencia Mundial sobre la
Educación Superior, se adelantó a esta cuestión y proclamó la necesidad de
nuevos enfoques. Ello se hace evidente al considerar que la Educación Superior debe
ampliar la formación de los profesores con planes y programas de estudios que
den a los docentes la capacidad de dotar a sus alumnos de los conocimientos y
las competencias que necesitan en el siglo XXI.
La formación
docente universitaria no ha de perder de vista aquel proceso mediante el cual
el docente debe adquirir conocimientos nuevos, concernientes a la gestión
profesional e incorporarlos a su práctica educativa, de tal manera que logre
adaptarse a los cambios continuos que se suceden en esta esfera y dar respuesta
a las necesidades sociales que surgen. Esto se ha convertido en un reto, en el
sentido de que estos cambios demandan nuevos modelos de formación del
profesorado. Y estos cambios se suceden hoy día también en lo que concierne a
la inclusión educativa, a la sensibilización, como actividad que forma parte de la cultura inclusiva y
promueve la creación de actitudes positivas de respeto, solidaridad, valoración
y tolerancia frente a la discapacidad, todo lo cual ayudará a promover la
convivencia y la empatía entre ciudadanos, favoreciendo la aceptación de las
personas con discapacidad.
En este
proceso se halla inmerso la Universidad, con todas las personas y programas que
la configuran. Este momento coyuntural resulta de especial importancia, desde
el punto de vista metodológico-instrumental, al requerir de la asunción de determinadas
estrategias para que los docentes puedan dominar las competencias que definen la
producción de saberes y en el aprendizaje colaborativo, en el siglo XXI y que,
por ende, implica inexorablemente la inclusión.
A lo largo del
presente trabajo, tratamos de responder a las interrogantes investigativas que
de inmediato se formulan, a saber,
a)
¿qué definir bajo el concepto de sensibilización?,
b)
¿cómo puede ser aplicado este concepto a
programas y proyectos educativos?,
c)
¿cómo puede ser aplicado este concepto en la
inclusión de personas con discapacidad?
La sensibilización
No es para nadie un secreto que cualquiera que sea la
investigación que se ejecute en el plano de las ciencias sociales, ha de
someterse, como conditio sine qua non, a la definición de los conceptos
que emplea. Lamentablemente, la clase de estas ciencias se comporta de manera
muy distinta a las denominadas ciencias exactas y naturales. Es por ello, que
nos vemos en la obligatoriedad de presentar los indicadores de esencialidad del
concepto basal de este trabajo, a modo de adjudicar validez de constructo a nuestra
investigación.
Así, para Crespo (2012), “la sensibilización es una herramienta
para transformar la percepción y el discurso social [la cursiva es
añadida], en especial [sic] estereotipos y prejuicios, sobre la realidad”
(p.3). Y continua de inmediato expresando que
La singularidad de la sensibilización tiene como eje
la justicia social [la cursiva es añadida] y trata de concienciar sobre las
desigualdades de tal manera que con ella se busca dar las mismas
oportunidades a todos [la cursiva es añadida] considerando la
individualidad de cada persona, cuando hablamos de sensibilizar estamos hablando
del proceso mediante el cual una persona puede adentrarse en el conocimiento de
por qué las inequidades que normalmente ve como naturales, pueden ser deconstruidas
y reconstruirlas con un criterio de justicia social. (p.3)
Podemos inferir, entonces, que, en el área educativa, la
sensibilización constituye un pilar fundamental para el aprendizaje. La razón
de esto se halla en que los docentes que laboran en las instituciones
educativas deben manejar determinadas estrategias que resultan imprescindibles para
la elaboración de planes de acción, que consideren las realidades de cada
participante y, con ello, desarrollar los contenidos de tal manera que puedan
ser reflejados por los estudiantes, quienes podrán construir saberes, partiendo
de estas experiencias educativas.
El aprendizaje hace referencia a la acumulación de conocimientos,
a la apropiación de capacidades específicas, dentro de un conjunto de áreas del
saber. El conocimiento adquirido por un docente debe reproducirse en grandes
abanicos y, de este modo, se irán construyendo nuevos saberes en un
conglomerado denominado comunidad de aprendizaje. Por tal motivo, el docente
deberá estar identificado con el entorno, en el que se va a propiciar el
proceso de aprendizaje. Es por ello por lo que es necesario e imperativo que el
docente tenga una referencia lo más cercana posible de su entorno, permitiéndole
así sensibilizarse y desplegar todas las competencias adquiridas para que pueda
establecer una conexión con las metas educativas a alcanzar exitosamente.
En los últimos años, han surgido lineamientos a nivel
internacional, dirigidos a atender las situaciones difíciles en materia
educativa. El documento que actualmente sirve de referencia es la Agenda 2030,
propuesta por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y adoptada por 193
Estados miembro, desde finales de 2015. Dicho documento contempla diecisiete
objetivos organizados en tres dimensiones de desarrollo: inclusión social,
protección ambiental y crecimiento económico.
El objetivo que aquí nos direcciona es el de garantizar
una educación de calidad, que consiste en “una educación incluyente y
equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todas y
todos” (ONU, 2018). Con el firme propósito de identificar los avances que se
logran, resulta imprescindible atender los principios que constituyen el marco
de referencia en la estrategia nacional y que le dan coherencia al alcance de
las metas y sus indicadores.
“No dejar a
nadie atrás” es el primer compromiso de la Agenda 2030, y considera que la
educación debe garantizar los derechos humanos de todas las personas. El
compromiso busca asegurar condiciones con un enfoque de equidad desde el
nacimiento y durante toda la vida, de esta manera se garantiza que la formación
docente debe ser un proceso en el cual se consideran los aspectos esenciales
del cambio en la educación en la nueva geografía mundial, y que permita llevar
a cabo la transferencia de conocimientos vinculados con la realidad del siglo
XXI (Márquez y Cueva, 2020).
Naturaleza resulta ocioso afirmar que el conocimiento se
expresa en las instituciones de educación, bajo la forma de programas
académicos. La transferencia de conocimientos y tecnología está condicionada
por el modo académico de apropiación del conocimiento, organizado en
disciplinas y por la cantidad de actores independientes que concurren a la institución.
Como bien señala Clark (1998), las disciplinas
científicas son la parte más dinámica del imperativo institucional disciplinario.
Cada campo científico llega a ser una fuente de unidad, prestigio y
autoridad, de crítica severa que atraviesa las instituciones dentro del sistema
[la cursiva es añadida] y finalmente los sistemas nacionales, condicionando
poderosamente la educación. Sin embargo, el imperativo institucional, en su
turno, corta a través de las disciplinas cada institución da un giro a ciertos
miembros, asignándole tareas. (p.266)
La sensibilización como herramienta transformadora en la
formación docente debe vincular todo su proceso, considerando los principios fundamentales
establecidos en los distintos lineamientos y acuerdos creados, con la finalidad
de establecer los fundamentos necesarios a los fines de brindar una educación
inclusiva y con justicia social.
De acuerdo con lo que establece la UNESCO, los principios
fundamentales de no discriminación, de solidaridad, de igualdad de
oportunidades, de trato y de acceso universal a la educación, están firmemente
anclados en los documentos de Constitución de la UNESCO. Estos principios
sustentan el derecho a la educación y ofrecen la base para la acción normativa
de la Organización.
La no discriminación en la educación significa que todos
los seres humanos deben tener acceso a la educación, tanto de derecho como de
hecho. Tanto la Constitución de la UNESCO como la Declaración Universal de
Derechos Humanos (link is external) (1948) encarnan el principio de la no
discriminación. La UNESCO adoptó la Convención relativa a la Lucha contra la
Discriminación, en la Esfera de la Enseñanza, en 1960, como parte de su misión
para comprender el ideal de igualdad de oportunidades educativas, sin tener en
cuenta la raza, el sexo o cualquier tipo de distinción: económica o social.
El principio de la igualdad de oportunidades y de trato
se refleja en la misión de la UNESCO, con miras a promover la colaboración
entre las naciones y a fin de mejorar la igualdad de oportunidades educativas.
La Convención relativa a la Lucha contra la Discriminación en la Esfera de la
Enseñanza tiene como meta eliminar la discriminación en la educación y fomentar
la igualdad de oportunidades y de trato.
El principio de la solidaridad intelectual y moral de la
humanidad, consagrado en la Constitución de la UNESCO, es una fuente de
inspiración en la tarea de hacer realidad el derecho de todos a la educación.
Frente a la creciente disparidad, es crucial la acción
para crear oportunidades igualitarias de educación para todos, y las medidas
tomadas por los Estados Miembros para aplicar la convención contribuyen a este
proceso, reforzando el derecho a la educación como derecho humano fundamental.
El acceso universal a la educación, libre de toda
discriminación y exclusión, es la piedra angular del derecho a la educación.
Este principio se encuentra en la mayoría de los instrumentos que la UNESCO ha
elaborado en la esfera de la educación, traducidos en contenidos normativos.
De esta manera podemos observar que la UNESCO establece,
de manera implícita, todo el lineamiento necesario para garantizar la educación,
sin distingo de raza, ideología, política ni condición social, dejando en claro
que no debe existir ningún tipo de discriminación.
Visto de esta manera, el siglo XXI presenta una serie de recursos
para la adquisición y procesamiento del conocimiento; la información debe ser
transmitida a todos de manera clara y rápida, aprovechando las tecnologías
disponibles.
Para dar cumplimento a todas las premisas establecidas,
la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales
que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los
pilares del conocimiento, a saber, aprender a conocer, es decir, adquirir los
instrumentos para la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el
propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los
demás en todas las actividades humanas y, por último, aprender a ser, un
proceso fundamental que sintetiza todos los anteriores.
En efecto, el docente transformador debe considerar los
pilares fundamentales de la educación en el proceso de enseñanza, es decir, que
debe desarrollar competencias sociales y profesionales para dirigir el
aprendizaje de conocimientos y habilidades en el estudiante. Asimismo, no pasa
inadvertido el hecho de que debe propiciar la formación de personas capaces de
ser críticos y reflexivos, con el fin último de responder a las exigencias
circunstanciales y permanentes de la sociedad. Sobre la base de los pilares de
la educación, en conformidad con lo establecido por la UNESCO, el individuo
debe estar consciente de quién es y de comprender el mundo que lo rodea; debe
tener la capacidad de analizar su entorno y poder transformarlo, lo que se
traduce en el aprendizaje del SER. Por su parte, el aprender a CONOCER, resulta
de la adquisición de las competencias y habilidades necesarias para generar
cambios en su entorno. El aprender a HACER considera el uso de todas las
herramientas para generar un impacto en la sociedad y, por último, aprender a
cooperar, trabajar en equipo, compartir esfuerzos para el logro de objetivos
colectivos se sintetiza en el pilar aprender a CONVIVIR.
La sensibilización aplicada en programas y
proyectos educativos
El ser humano ha experimentado dos tipos de educación,
una educación que es propia de la cultura y el entorno en el cual se desarrolla
la infancia adquirida en el seno familiar y la comunidad y la educación formal
que es la recibida en las instituciones educativas la cual lleva inmerso un
proceso científico, legal y sistemático producto de los lineamientos
internacionales y nacionales generados para este fin. Por lo tanto, podemos
decir, que la educación es producto de las acciones de las personas las cuales
van formando a un individuo como un ser integral, capaz de dar respuesta a las
necesidades que van surgiendo en la sociedad, de tal manera que la educación no
es tarea exclusiva de una institución, sino más bien un trabajo en equipo, en
cual debe desarrollarse conjuntamente familia y sociedad, con la finalidad de formar
un individuo integral, crítico con competencias que le permitan incorporarse a
la sociedad y generar cambios desde su propia realidad.
Pedraza, Tamayo y Castillo (2018), en su investigación
sobre los ejes transversales como generadores del desempeño académico, en el INEM,
proponen
…acercar la real aplicación de los ejes
transversales y la formación de los estudiantes desde una mirada
transdisciplinaria y de relacionamiento entre lo que realmente pretende el PEI
de la institución, los intereses y necesidades de aprendizaje de los
estudiantes y las oportunidades del contexto del territorio amazónico. (p.16)
Igualmente, el presente trabajo muestra una herramienta
para la apropiación de los ejes transversales, ya que con su aplicación se
puede hacer realidad la recuperación y el fortalecimiento de la educación como
tarea real y profundamente humanizadora, direccionada hacia el trabajo y la
productividad; con la firme certeza que esto traerá un mejoramiento académico y
de valores que, debido a las múltiples problemáticas de la región, se hace necesaria
su replanteamiento y fortalecimiento.
Es precisamente en estas últimas ideas, donde la aquella investigación
se vincula con el presente trabajo, al focalizar el análisis de la
sensibilización como eje transversal en un proceso de formación y transformación
docente. En ambas investigaciones se plantea la necesidad de adquirir
competencias pedagógicas que le permitan al docente fomentar el aprendizaje,
considerando las necesidades particulares de los estudiantes y condicionando un
aprendizaje de inclusión y justicia social.
Las instituciones educativas, por su parte, se encargan
de formar al individuo para que se incorpore a la sociedad, previo desarrollo
de una serie de planes y proyectos educativos que deben estar enmarcados en los
lineamientos establecidos a nivel internacional. En principio, estos
fundamentados están en los convenios de la UNESCO y posteriormente cada Estado
debe tomarlos y contextualizarlos, de acuerdo con la realidad de su país. Estos
lineamientos deben verse reflejados en los programas educativos, que se instrumentan en un conjunto de actividades
planificadas sistemáticamente, que inciden sobre diversos ámbitos de la
educación, dirigidas a la consecución de objetivos diseñados institucionalmente
y orientados a la introducción de novedades y mejoras en el sistema educativo.
Según la Clasificación Internacional Normalizada de la
Educación C I N E (1997), se entiende por programa educativo
…un conjunto o secuencia de actividades educativas
organizadas para lograr un objetivo predeterminado, es decir, un conjunto
específico de tareas educativas. Un objetivo puede ser, por ejemplo, la
preparación para estudios más avanzados, la calificación para un oficio o
conjunto de oficios, o bien sencillamente el aumento de conocimientos y de
comprensión. Los programas Educativos se caracterizan por su condición de experimental,
en consecuencia, por su carácter temporal y por suponer el empleo de unos
recursos en favor de unas necesidades sociales y educativas que los justifican.
(p.11)
En el ámbito del Área de Programas Educativos, la
aplicación de este pasa por tres fases diferenciadas, a saber, la Implantación,
la Promoción y la Extensión. Cuando un programa se incorpora nuevo al área, lo
haría a modo de experimentación, pasando a promoción a medida que se vaya
difundiendo e implementando en el mayor número de centros y, por último, a
extensión para conseguir su consolidación dentro del sistema educativo.
El proyecto educativo constituye un conjunto de
decisiones organizadas que son concebidas por el colectivo para el logro de
metas futuras. Se identifica con una línea educativa y, para poder ser llevado
a cabo, la institución debe contar con cierta autonomía de gestión. La
Universidad Nacional Abierta (2007), al referirse a este tópico, manifiesta que
“este tipo de proyectos son en sí mismos sociales, es decir pertenecen a esa
categoría y están orientados a resolver problemas propios del ámbito educativo”
(p.39). Esta definición confirma lo expuesto hasta el momento.
El elemento integrador también forma parte fundamental en
la elaboración de los proyectos. La elaboración del proyecto debe partir de una
situación comunitaria de interés local, regional, nacional, un eje integrador y
un componente en relación con las potencialidades a desarrollar, integrados a
los pilares fundamentales de la educación. La temática seleccionada debe tener
amplitud y permitir la integración de los distintos componentes de las áreas de
aprendizaje. Este planteamiento permite inferir que el aprendizaje por
proyectos es un proceso activo, flexible que ha de condicionar la adaptación al
contexto y necesidades sociales. Por otro lado, el proyecto es sistematizado,
pues allí se concretan las finalidades de las áreas. Es importante señalar que
un proyecto no debe ser utilizado como única estrategia de aprendizaje, sino
que el docente debe manejar competencias que le permitan organizar los
aprendizajes desarrollando habilidades, destrezas, vinculando los pilares
fundamentales de la educación y los valores establecidos en función de alcanzar
las metas educativas de calidad.
Para elaborar el proyecto educativo debemos partir, en
principio, de un diagnóstico, dirigido a identificar las potencialidades y
necesidades del estudiante. En virtud de la información recopilada, se debe aplicar
estrategias a utilizar En el proceso de aprendizaje. Así, el docente debe
aprovechar las experiencias y la plataforma cognitiva de los estudiantes como
elemento integrador en el proceso de aprendizaje. Seguidamente, el docente debe
ubicar los currículos para realizar la integración de la temática a desarrollar,
vinculándola al contexto.
En general, se formula el proyecto de acuerdo con el
currículo y la integración de la temática dada. Posteriormente, se diseñan las
estrategias de aprendizaje y se seleccionan los recursos a utilizar en el
proceso. Por último, se ejecuta el proyecto, en el que el docente deberá
supervisar la ejecución de este, con el fin explícito de evaluar los logros presentes
ya en forma de expectativas en los objetivos propuestos al inicio de las
actividades a considerar. No se deja a
un lado, por ende, el proceso de control, que registra los avances y
dificultades que surgieron al incorporar los cambios, de ser necesario.
Todo esto nos aboca al hecho de poder afirmar que la
elaboración de un proyecto no es una camisa de fuerza; por el contrario, que la
creatividad y la innovación han de ser las protagonistas en este proceso.
Al momento de desarrollar los programas, el docente debe
tener la capacidad de manejar las estrategias necesarias, a los fines de
administrarlos y vincularlos con los conocimientos de los estudiantes. Para
ello resulta imprescindible la vinculación de los programas y proyectos
educativos con el currículo, como elemento fundamental para alcanzar las metas
educativas. En este sentido, el currículo se convierte en el elemento esencial del
proceso de formación, ya que el currículo es la máxima expresión de las finalidades
y conocimientos que un individuo debe adquirir a lo largo de su formación.
Para Larrea (2015)
El currículo de educación superior es una construcción
social y colectiva, fundamentada en un proceso continuo de investigación y
evaluación de las tendencias de la ciencia, la sociedad, la profesión y del
tejido de interacciones de los actores educativos. Expresa y define los fines
de la educación, y promueve un plan de acción que se concreta en un proyecto
pedagógico y de formación, crítico, dinámico, participativo y creativo,
orientado a generar experiencias de aprendizaje que produzcan una aproximación
entre el conocimiento, la realidad y la producción de significados del sujeto
educativo, desarrollando una serie de saberes y competencias que van incidiendo
sobre su identidad personal, profesional y ciudadana, en el marco de un
contexto productivo, político, social, ambiental y cultural determinado,
propiciando su transformación. (p.20)
De ello se infiere que la formación brindada a los
profesionales en la sociedad actual debe responder a los más altos niveles del
conocimiento, al manejo habilidades y destrezas, apoyadas en las tecnologías de
la información y comunicación, en el proceso del desarrollo del desempeño
docente y la capacidad de responder a las exigencias de la sociedad.
En este orden de ideas, la sensibilización, considerada
como herramienta transformadora de la percepción, tiene como eje la justicia social.
Por eso debe erigirse en el principio fundamental que oriente la elaboración de
los currículos educativos, pues estos deben reflejar y tratar de concienciar
las desigualdades y, en consecuencia, ofrecer las mismas oportunidades a todos,
considerando la individualidad de cada persona.
Podemos inferir que en el área educativa la
sensibilización constituye un pilar fundamental en el proceso de elaboración de programas y proyectos
educativos, debido a que los docentes que laboran en las instituciones
educativas deben estar sensibilizados con la valoración y la intencionalidad de
formar profesionales con una profunda justicia social, capaces de abordar la
problemática de igual naturaleza y transformarla, generando un impacto positivo.
De ahí que el docente deba manejar las distintas estrategias necesarias para la
elaboración de planes de acción que consideren las realidades de cada
participante y desarrollar los contenidos de tal manera que estos puedan ser aprendidos
por los estudiantes, quienes son sujetos activos en su proceso de formación y podrán
construir sus propios saberes, partiendo de estas experiencias educativas,
dando respuesta y generando las soluciones que exige la sociedad del siglo XXI.
La sensibilización en la inclusión de
personas con discapacidad
La conducta humana se manifiesta de diferentes formas, así
como los modos de pensar y actuar. El ser humano ha ido cambiando su forma de
pensar y actuar como consecuencia de las demandas sociales. De ese modo, la
educación ha experimentado grandes cambios debido a que todo escenario
educativo está sometido a un cambio permanente. El sistema educativo debe
generar condiciones y ambientes de aprendizaje donde se promuevan oportunidades
para todos, sin perjuicio alguno de raza, credo, condición social o física. Debe
generarse en estos espacios de aprendizaje un clima participativo en el cual se
fomente la cooperación y la comunicación como estrategia para sensibilizar a
los estudiantes y hacer que participen en el proceso de aprendizaje.
Inicialmente, la educación se concebía como integración,
como opción educativa a la que se ven obligadas a recurrir las personas con
discapacidad. Al respecto, es importante plantear, en primer lugar, la
diferencia existente entre integración e inclusión, procesos que común y
erróneamente tienden a relacionarse como semejantes.
La integración plantea que las personas con discapacidad
deben acceder a escuelas comunes. Sin embargo, este concepto no alcanza a sintetizar
toda la realidad específica. Si la calidad de la educación recibida es
deficiente es porque se espera que sean las personas con discapacidad quienes
se adapten a las condiciones de la escuela, sin que se realice en ella ningún
tipo de ajuste para facilitar su inclusión y la de todos los otros alumnos. La
educación inclusiva, por el contrario, supone como concepto la remisión a
procesos educativos en los que la escuela común se adapta a esas necesidades,
posibilitando el aprendizaje y la participación de todos. Dicho de otro modo,
la educación inclusiva no responde únicamente a una educación focalizada en las
personas con discapacidad, sino más bien a una educación de todos, para todos y
con todos. Una educación en la que todos, sin importar sus diferencias, además
de aprender y participar, se nutren del valor de la diferencia.
Hablar de educación inclusiva para personas con
discapacidad constituye un tema de estudio relevante, en el marco de las
políticas educativas, al existir un problema social relacionado con la posible
vulneración de los derechos inherentes a todo ser humano.
Nos estamos refiriendo, entonces, a un grupo poblacional
específico al que casi siempre se le ha desconocido su autonomía individual
para decidir aspectos propios, lo que termina por vulnerar el derecho a la vida
y todos los demás derechos conexos, atribuidos a cualquier sujeto social fundamental,
en el proceso de aprendizaje para todos.
De esta manera, se concibe el espacio de aprendizaje como
un lugar abierto a la diversidad, socializadora, que garantiza una atención
personalizada como respuesta a las necesidades educativas, incluyendo las
necesidades especiales más complejas.
Inicialmente, el sistema educativo estaba concebido de
tal manera que el estudiante debía adaptarse a la forma de administración de los
procesos educativos, donde la concepción general la admitía como educación integradora.
Sin embargo, en la actualidad, es un principio fundamental garantizar la
igualdad de oportunidades para todos, en materia de educación, hecho que
continúa siendo un desafío en la geografía mundial. Así mismo, la Educación y
el Marco de Acción Educación 2030 hacen hincapié en que la inclusión y la igualdad
devienen cimientos de una enseñanza de calidad.
La Convención relativa a la Lucha contra las
Discriminaciones, en la Esfera de la Enseñanza (1960) y otros tratados
internacionales en materia de derechos humanos prohíben toda forma de exclusión
o de restricción de las oportunidades, en la esfera de la enseñanza fundada en
las diferencias socialmente aceptadas o percibidas, tales como el sexo, el
origen étnico o social, el idioma, la religión, la nacionalidad y la posición
económica, entre otros indicadores.
Para llegar a los grupos de excluidos o de marginados y
proporcionarles una educación de calidad, es indispensable elaborar y aplicar
políticas y programas inclusivos. En este contexto, la acción de la UNESCO
fomenta los sistemas educativos inclusivos que eliminan los obstáculos a la
participación y el rendimiento de todos los educandos, toman en cuenta la
diversidad de sus necesidades, capacidades y particularidades y eliminan todas
las formas de discriminación, en el ámbito del aprendizaje.
La UNESCO colabora con los gobiernos y sus asociados en
la lucha contra la exclusión y las desigualdades en el ámbito educativo. En lo
referente a los grupos marginados y vulnerables, además presta atención
particular a los niños con discapacidad por ser desproporcionadamente
mayoritarios entre la población infantil no escolarizada. No ha de pasar
inadvertido a estas alturas que los pueblos indígenas siguen siendo excluidos
de la enseñanza y confrontados a la exclusión dentro del sistema educativo.
Este cambio se convierte en una constante en los años por
venir. La educación que lo promueve se comprende como una condición razonable
para el ejercicio del proceso de aprendizaje, la inclusión y la equidad social.
Por ello la cultura, los valores son las bases en el nuevo paradigma educativo,
sustentado en la creación de ambientes de aprendizaje que cumplan con las
condiciones referidas, lo que garantizará un aprendizaje permanente y continuo
que no excluya la diversidad de los educandos.
Hablar de sensibilización en la inclusión de persona con
discapacidad implica, en principio, desechar todo tipo de etiquetas y
estereotipos que a lo largo de la historia se le han presentado a este tipo de
individuos, denominándoseles deficientes, disminuidos, anormales, entre otras.
Estas descripciones afectan el proceso educativo para todos, sobre todo, a
quienes la reciben, así como a aquellos que en su entorno han crecido
interiorizándolas; son ellas las que han terminado imposibilitando casi siempre
un cambio de actitud global, que ha ido desde el aula, pasando por la escuela y
el sistema educativo, hasta llegar a la comunidad.
De esta forma, podría decirse entonces que las
principales barreras que experimentan las personas con discapacidad en el
desarrollo de su vida diaria provienen, en gran parte, de las resistencias a
aceptar las diferencias en la sociedad, siendo, a su vez, esas mismas
dificultades las que imposibilitan su participación activa en la esfera social.
Dicha participación debe ser entendida como un componente clave en la que los
seres humanos dan, están y reciben unos de otros configurando así posibilidades
certeras y confiables de procesos inclusivos de los que todos se hacen y se
sienten parte.
En este orden de ideas, la importancia de acumular
procesos que apunten a la sensibilización y a la apertura, estriba, una vez que
se comprenda a la educación inclusiva como una actitud y un valor social, en
entender que es desde ahí donde todos pueden aprender, a partir de una
diversidad que invita a la cohesión social.
Los docentes deben estar sensibilizados en el momento de
elaborar las estrategias educativas, de manera que la inclusión educativa para
las personas discapacitadas se convierta en un proceso enriquecedor y en el que
cada individuo se sienta motivado a asumir su proceso de aprendizaje, logrando
adquirir las competencias que le permitan despertar ese deseo de aprender,
adquirir un pensamiento crítico y de
esta manera desarrollar un pensamiento creativo valorar las problemáticas
sociales, analizarlas y dar respuestas a ellas, generando un impacto en su
entorno. Para ello, es necesario que se consideren en este nuevo paradigma los
pilares fundamentales de la educación, establecidos por la UNESCO caracterizado
principalmente por el aprendizaje continuo.
Los principios son los de aprender a aprender, aprender a
ser y aprender a emprender.
El primer principio define el desarrollo de una capacidad
social e individual para poder resolver problemas nuevos y saber cómo estos
pueden resolverse. El segundo significa el despliegue de todas las capacidades,
habilidades, competencias humanas, valores y actitudes para potenciarse a sí
mismos y el tercero tiene que ver con el desarrollo de la capacidad de
transformar la sociedad y la naturaleza, desde una visión sustentable, de saber
configurar expectativas y lograr alcanzarlas.
Hablar de educación inclusiva implica partir de una
revisión exhaustiva, que, en palabras de algunos autores, se avance hacia
sistemas capaces de responder con calidad y exclusiones a la diversidad. Dicho planteamiento
implica una transformación profunda del sistema educativo, para ajustarlo a las
necesidades reales de cada participante. Es decir, al señalar la educación
inclusiva como un proceso en construcción, que abarca a aquellos que en el
algún momento de sus vidas encuentran obstáculos o barreras, no debe ser vista
como la búsqueda de un ideal en la sociedad que apuntale únicamente a sectores
que históricamente han sido considerados vulnerables, sino como aquella que
está a favor de la diversidad, sin discriminación y en igualdad de
oportunidades, donde se favorece la enseñanza y el aprendizaje de todos los
actores del sistema educativo, impulsando entre ellos valores fundamentales
para la convivencia como son el respeto, la solidaridad y la tolerancia.
CONCLUSIONES
·
Sensibilización es un proceso mediante el
cual una persona puede adentrarse en el conocimiento de por qué las inequidades
pueden ser deconstruidas y reconstruirlas, con un criterio de justicia social. La
sensibilización constituye un pilar fundamental en el proceso de aprendizaje, debido
a que los docentes que laboran en las instituciones educativas deben manejar
las distintas estrategias metodológicas para la elaboración de planes de acción
que consideren las realidades de cada participante.
·
La sensibilización, considerada como
herramienta transformadora de la percepción, tiene como eje la justicia social;
por tal motivo debe ser el principio fundamental que oriente la elaboración de
los currículos educativos debido a que estos deben reflejar y tratar de
concienciar sobre las desigualdades, buscando ofrecer las mismas oportunidades
a todos y considerando la individualidad de cada persona.
·
Los docentes deben estar sensibilizados en el
momento de elaborar las estrategias educativas, de manera que la inclusión
educativa para las personas discapacitadas se convierta en un proceso
enriquecedor, en el cual cada individuo se sienta motivado a asumir su proceso
de aprendizaje, logrando aprender las competencias que le permitan despertar esa
motivación por el aprendizaje, formar un pensamiento crítico y desarrollar, en
consecuencia, un pensamiento creativo para identificar y transformar las problemáticas sociales existentes en su
entorno próximo.
REFERENCIAS
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[1] Ingeniero en
Administración y Planificación de Proyectos Informáticos, Magister en Business
Administration, CEO, Fundación
Educativa, Social e Intercultural “Olimpo-Mitikas” – FESIOM (Ecuador)
[2] Docente-investigador.
Facultad de filosofía, letras y ciencias de la educación. Universidad de
Guayaquil.