Fecha de presentación: septiembre, 2019 Fecha
de aceptación: noviembre, 2019 Fecha de publicación: enero, 2020
PhD. Otto Suárez Rodríguez[1]
docenteinvestigador@uteg.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-2515-7026
Mg. Henoc
Yance Acurio[2]
https://orcid.org/0000-0002-3466-1355
Cita sugerida (APA, sexta edición)
Este
estudio analiza la situación actual de la práctica de la responsabilidad social
empresarial (RSE) en las pymes del sector comercial de la ciudad de Guayaquil.
De forma específica se busca determinar el grado de conocimiento y el estado de
implementación de las políticas de RSE mediante una metodología de
investigación analítica y de campo, donde se utilizó la técnica de encuestas
realizadas a una muestra de empresas pequeñas y medianas del sector comercial
de la ciudad de Guayaquil. Los resultados reflejan que el conocimiento y la práctica
de la RSE son bajos siendo la principal razón por la que las pymes no
implementan RSE la falta de información acerca de las ventajas que estas
políticas proveen, así como la falta de motivación. Como paliativo, se propone un
modelo de aplicación de RSE que se adapte a la realidad de las pymes y
establezca claramente la participación de todos los stakeholders o partes
interesadas de la empresa.
Palabras claves: guayaquil, partes interesadas, pymes, responsabilidad
social empresarial
INTRODUCCIÓN
La responsabilidad social empresarial (RSE) en la actualidad está al
alcance de todas las empresas sin importar el tamaño, aunque hay una mayor
tendencia a la utilización por parte de las grandes empresas y corporaciones,
muchas de las cuales han incorporado la RSE como parte de las estrategias empresariales,
lo que les ha permitido involucrarse dinámicamente con los stakeholders[3] y con la sociedad en
general. En el caso de las pymes, la adopción de prácticas de RSE ha sido más
limitada, uno de los sectores empresariales más representativos y dinámicos del
movimiento comercial a nivel mundial, en lo cual pueden incidir factores como
el desconocimiento, la desinformación, escasez de recursos, entre otros (De
Miguel Corrales, 2011).
En efecto, la importancia de las pymes para la economía real es inmensa,
especialmente en las áreas periféricas, donde a menudo desempeñan un papel
crítico en la vida de la comunidad. Encontrar formas de inyectar vitalidad a
las pequeñas empresas es claramente una alta prioridad para las economías
industriales que buscan superar el lento crecimiento de los últimos años. Cada
empresa debe adoptar estrategias adecuadas para el sector y adaptarlas a las
propias circunstancias. En este escenario, la responsabilidad social
corporativa tiene un papel importante que desempeñar en dicha reforma impulsada
por el sector privado.
No obstante, la RSE
como modelo de gestión de las empresas aún no tiene una amplia aplicación en el
ámbito empresarial ecuatoriano, excepto por ciertas multinacionales, grandes
empresas exportadoras y alguno que otro caso puntual de empresas nacionales (Villacís, Suárez y Güillín, 2016). De hecho, existen algunas empresas que tienen
prácticas asimilables a la responsabilidad social pero más como parte de la
cultura empresarial y valores organizacionales, antes que a una verdadera
introspección del concepto en la gestión estratégica de la empresa (Torresano,
2012).
El concepto de la responsabilidad
social
La
responsabilidad social normalmente se la relaciona con términos como buen
gobierno corporativo, ética empresarial, código de conducta, desarrollo
sostenible, entre otros. Tales conceptos cubren una gran variedad de
iniciativas, por lo que no existe una definición universal, aunque sí muchas
definiciones.
Howard
Bowen, citado por Moon & Vogel (2008, 304), a menudo considerado el padre
de la RSE, definió la responsabilidad social del empresario como las
obligaciones que éste tiene para aplicar aquellas políticas, tomar aquellas
decisiones o seguir aquellas líneas de acción que son deseables en términos de
los objetivos y valores de nuestra sociedad.
Una de
las definiciones más aceptadas es la de la Comisión de las Comunidades Europeas
(2001), que define la RSE como "la integración voluntaria, de la mano de
las empresas, de las cuestiones sociales y ambientales en las transacciones
comerciales y la relación con los interlocutores". A pesar de esta
definición, la RSE es un concepto extremadamente complejo y muy difícil de usar
en el entorno corporativo, por esta razón, generalmente se define como un
concepto multidimensional que consta de las siguientes dimensiones:
Dimensión
económica: se refiere al desarrollo de empresas mediante la gestión ética del
negocio, y también se refiere al cumplimiento de leyes y códigos de buen
gobierno. Luego, implica el desarrollo de una práctica empresarial honesta.
Ofrecer productos seguros y de buena calidad mediante la innovación y la mejora
de los procesos de producción.
Dimensión
social: en esta dimensión incluimos las siguientes prácticas: contratación de
personas en peligro de exclusión social, mejora del nivel de vida de los
empleados, participación en la creación de empleo, fomento del desarrollo
profesional del personal, mantenimiento y mejoramiento del nivel de vida de las
personas y apoyo social. De la misma manera, la dimensión social se refiere a
ayudar al personal a conciliar su vida profesional y social, a protegerlos en
materia de salud y seguridad laboral, y a evitar la discriminación y la
violación de los derechos humanos (Carrau Criado, 2016).
Dimensión
ambiental: se refiere al impacto que las empresas pueden tener con las acciones
sobre la naturaleza, los ecosistemas, la tierra, el aire y el agua (Cabeza García, Sacristán Navarro, & Gómez Ansón, 2014).
En este sentido se puede señalar que la ecoeficiencia y la información ambiental
de la empresa determinan el nivel de implicación y respeto al medio ambiente.
Como se
indicó previamente, en muchos casos las pymes, aunque tienen limitaciones en
términos de recursos (financieros, humanos, etc.) y, en consecuencia, presentan
cierta resistencia a adoptar medidas de RSE, también tienen numerosas ventajas.
En particular, las pymes tienen una mayor flexibilidad cuando tienen que
cumplir los requisitos de los clientes, tienen una mayor participación en
nombre del personal en relación con el progreso de la empresa, y también dan
mayor énfasis a las relaciones personales, más si se considera que un alto
porcentaje de las pymes son empresas familiares[4].
Además, como no han desarrollado estructuras formales, son menos complejas y
las hace más basadas en relaciones personales que las grandes empresas.
En la
práctica, para que la RSE sea efectiva debe adoptarse como una estrategia
gerencial que permita involucrar dinámicamente a las empresas con la sociedad.
Una empresa que adelanta iniciativas sociales puede ser vista por los actores
de la sociedad como una organización que se comporta responsable y éticamente
(Guzmán, 2006). La gestión de la RSE, se ha llegado a convertir en una herramienta
que genera beneficios tangibles e intangibles a todos los stakeholders y al
medio donde se desenvuelve la empresa.
Con la
responsabilidad social, las organizaciones asumen la responsabilidad del
impacto de las actividades en los clientes, empleados, accionistas, comunidades
y el medio ambiente en todos los aspectos de las operaciones. Este
esfuerzo se extiende más allá de simplemente obedecer las leyes locales, ya que
las organizaciones voluntariamente toman medidas para mejorar la calidad de vida
de los empleados y las familias, así como de la sociedad en general. La
RSE a veces se llama "ciudadanía corporativa", lo que significa que
una empresa debe ser un buen vecino de las comunidades afectadas por su
presencia (Vargas Forero, 2011).
Existen
razones convincentes por las cuales las empresas deberían participar en algún
tipo de esfuerzo dirigido principalmente al bienestar social. Los
defensores de la RSE han utilizado cuatro argumentos para presentar el caso:
obligación moral, sostenibilidad, licencia para operar y reputación, aspectos
desarrollados más ampliamente en la revisión realizada por Lizcano-Prada &
Lombana (2018).
La
obligación moral significa que las partes interesadas de un número
creciente de empresas están satisfechas solo cuando la empresa equilibra el
impacto del negocio con prácticas socialmente responsables.
La
sostenibilidad implica satisfacer las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Se puede lograr un
progreso sustancial se invierte en soluciones que sean social, ambiental y
financieramente sostenibles.
Además,
la propia licencia para operar y los contratos cruciales en sí
mismos, con los gobiernos y otras entidades, podrían estar condicionados a
dicha obligación.
Finalmente,
las iniciativas de RSE pueden ser respaldadas debido al impacto de
la reputación, con el argumento de que mejorarán la imagen de una
empresa e incluso aumentarán el valor de las acciones (Porter & Kramer,
2006). Ejemplos de tales beneficios de reputación incluyen una mayor
clientela, la capacidad de cobrar precios superiores y la retención de
trabajadores más productivos. Las empresas tienden a gestionar los riesgos
para la reputación y marca en un modo reactivo, solo lidiando con eventos de
crisis después de que suceden. Las compañías confrontadas con amenazas de
boicot, como lo fue Nike en la década de 1990, o con la amenaza de demandas de
alto perfil, como en el caso de McDonald's por problemas de obesidad, también
pueden ver la RSE como una estrategia para presentar una cara más amigable al
público (Doane, 2005).
La
creciente presión por las actividades de RSE en el clima cada vez más
socialmente consciente de los países desarrollados ha resultado en un aumento
sustancial de la inversión en tales actividades en dichos países.
Las
corporaciones crean impactos sociales y sociales, tanto positivos como
negativos a través de las operaciones diarias de la cadena de valor. Las
corporaciones y las sociedades en las que operan ya están
entrelazadas. Las sociedades necesitan corporaciones para dar a las
personas empleos e infraestructuras, y las corporaciones necesitan sociedades
saludables para proporcionar una fuerza laboral capaz. Aunque la sociedad
mira en muchos casos al mundo corporativo en lugar de al gobierno para la
provisión de empleo e infraestructura (sin mencionar los bienes y servicios),
es solo una sociedad saludable la que puede crear el tipo de trabajadores
productivos que toda corporación busca contratar.
Las
empresas existen para crear prosperidad. La sociedad a la vez decide qué
límites imponer sobre el comportamiento de las empresas, y por eso se tienen
leyes para proteger el bien común. La mayor parte del mundo ha alcanzado
la etapa en la que existen buenas leyes, pero existe una aplicación deficiente
de esas leyes. La aplicación deficiente tiene las raíces en la corrupción
y las instituciones débiles, y la mala gobernanza perpetúa la pobreza. Los
programas de responsabilidad social corporativa intentan cerrar la brecha entre
las leyes vigentes y las no vigentes, y los fundamentos básicos de las buenas
prácticas comerciales, como la obediencia a las leyes locales, la evitación de
prácticas de explotación y la total transparencia.
Por
ejemplo, Nestlé ha declarado que la verdadera prueba de un negocio es si crea
valor para la sociedad a largo plazo. Debido a que gran parte del negocio
de Nestlé se lleva a cabo en países en desarrollo, necesitan mejorar las
condiciones comerciales, mejorar las capacidades de los agricultores, crear una
fuerza laboral calificada y desarrollar estándares mejorados para operar de
manera efectiva (Nestlé, 2006). Este ejemplo demuestra que el bienestar de
la sociedad y el medio ambiente no es responsabilidad exclusiva de los
gobiernos y las organizaciones no gubernamentales; de hecho, las
corporaciones a menudo pueden ser más efectivas para promover un cambio social
duradero. La buena RSE no se trata tanto de priorizar el medio ambiente
sobre los intereses de los accionistas como de resolver los problemas
ambientales de una manera que sirva a los intereses de los accionistas.
El
enfoque utilizado es cuantitativo por cuanto las variables de estudio
relacionadas con el conocimiento, percepción y motivaciones detrás de la RSE
son expresadas numéricamente. Al aplicar este enfoque, se pueden describir
estadísticamente los resultados para extraer información de las empresas
participantes en el estudio y en base a esos resultados, conocer el estado
actual de la práctica de la RSE en las pymes de Guayaquil.
La
unidad de análisis de este estudio está conformada por las pymes del sector
comercial de la ciudad de Guayaquil. En un estudio realizado por Peña &
Vega (2017) sobre la estructura de las pymes ecuatorianas, reportaron un total
de 32.899 pymes al 2016 en el Ecuador, en base a datos obtenidos del SRI, de
este total determinaron que el 33% corresponde a pymes del sector comercio y
que aproximadamente el 40% de las pymes están ubicadas en Guayaquil. Esto daría
un estimado de 4.343 pymes pertenecientes al sector comercial en Guayaquil, lo
cual conformaría la población de estudio.
En
base a este dato, se estimó una muestra probabilística de 353 empresas, con un
nivel de confianza del 95%, probabilidad de éxito del 50% y un margen de error
del 5%.
La
técnica investigativa utilizada para la recolección de datos fue la encuesta, mediante
la aplicación de un cuestionario compuesto por seis preguntas en las que se
evaluó el grado de conocimiento de la responsabilidad social empresarial por
parte de los empresarios, además de la incorporación de las políticas total o
parcialmente dentro de las estrategias de las empresas estudiadas, la
influencia que tiene conocer los beneficios de adoptar este sistema en la
decisión de aplicarlo o no y la causa principal por la que no han aplicado este
mecanismo.
Las
empresas se seleccionaron de las bases de datos públicos de la Superintendencia
de Compañías y los cuestionarios se enviaron por correo electrónico, donde se
explicó las motivaciones de la investigación, además del anonimato con el que
se manejaría la información, para que los respondientes puedan acceder
voluntariamente a contestar el cuestionario. Se puso énfasis además que las
respuestas sean suministradas por el gerente, propietario o quien conozca o
maneje el tema dentro de la empresa.
En cuanto al grado de conocimiento sobre RSE, la
figura 1 muestra los resultados.
Figura 1
Grado de conocimiento sobre RSE

Nota. El gráfico representa
el grado de conocimiento sobre RSE, datos como resultados de la investigación
2020
El 36%
de los encuestados respondió que ha oído mencionar sobre la RSE, pero no conoce
su significado. Hubo un 30% que respondió que intuye lo que significa. Tan solo
el 24% de los seleccionados respondió que conoce en su totalidad el significado
y el 9% dijo que no han oído mencionar sobre el tema.
Es
bueno saber que solo una pequeña parte de los encuestados no han oído nunca
sobre el término, aunque en la actualidad no debería de existir persona alguna que
no haya escuchado sobre RSE.
En lo
que respecta a la incorporación de la RSE dentro de la gestión empresarial, esta
pregunta hace alusión a la puesta en práctica de las políticas de RSE, las
respuestas se ilustran en la figura 2.
Figura
2
Nivel de
incorporación de RSE

Nota. El gráfico representa
el grado de nivel de incorporación de RSE, datos como resultados de la investigación 2020
El 51%
respondió que no tienen incorporadas las políticas de responsabilidad social
empresarial, el 19% respondió que parcialmente y el 30% respondió que sí tienen
incorporadas las políticas de responsabilidad social. Estos resultados permiten
intuir que existe un bajo nivel de práctica de RSE en Guayaquil.
Existe
una relación entre este resultado y el anterior, ya que las participantes que
respondieron que no conocen sobre la RSE, no tienen aplicadas las políticas y
los que respondieron que intuyen el significado y que sí saben lo que es RSE
pertenecen al grupo que respondió que sí la practican total y parcialmente.
Con
relación a los motivos por los cuales no se aplica la RSE, la figura 3 muestra
los resultados obtenidos.
Figura
3:
Principales
motivos de no aplicar RSE

Nota. El gráfico representa
el grado de los principales motivos
de no aplicar RSE, datos como resultados de la investigación 2020
El 52% de los encuestados
respondió que no tienen incorporadas en la totalidad las políticas de
responsabilidad social empresarial porque no poseen conocimiento sobre el tema,
el 29% respondió que es por los costos y el 19%
respondió que la causa es la falta de formación del personal. Según este
resultado, la causa principal por la que las empresas del sector privado de
Guayaquil no aplican responsabilidad social en la estructura es porque no
poseen conocimiento suficiente sobre el tema, y, por lo tanto, tampoco conocen
de sus beneficios. Este resultado corrobora lo concluido por Acosta, Lovato,
& Buñay (2018).
Precisamente por
este aspecto, en la encuesta se dio a conocer a los participantes los
beneficios que implica implementar RSE en las empresas, para seguidamente
preguntarles sobre la disposición a incorporar en la totalidad políticas de
Responsabilidad Social Empresarial, obviamente esta pregunta no aplicó a
aquellas pymes que ya las tienen incorporadas. El 100% respondió que sí estarían dispuestos a
incorporar en la totalidad políticas de RSE en su empresa después de conocer los
beneficios.
El bajo nivel de participación de las
pymes de Guayaquil en RSE no es de sorprender. Este hallazgo es consistente con
otros estudios como Torresano (2012) y Suárez & Burgos (2018), donde,
además de encontrar bajos niveles de participación de las pymes, en muchos
casos la práctica responde más a un relacionamiento inherente con los
stakeholders antes que a un esfuerzo formal, concertado y sistemático.
El trasfondo radica en que en el
Ecuador no se ha tratado el tema con la relevancia que posee, sino que se lo ha
dejado a un lado se espera por la voluntad de cada empresario. Es cierto que es
una acción voluntaria, pero también deben existir propuestas e incentivos por
parte del Gobierno para que se practique más ampliamente.
Por otro lado, todos los participantes
respondieron que después de conocer los beneficios y el concepto de RSE, están
dispuestos a formar parte de esta acción y aplicar las políticas, esto
comprueba la hipótesis de que el grado de conocimiento de la RSE sí incide en
llevar a cabo en la totalidad esta acción.
Debe quedar claro que la RSE va más
allá de donaciones a las personas más desfavorecidas y de acciones sociales a
la comunidad, más bien, es una acción que permite que ganen ambas partes, ya
que la empresa al formar parte de ella, adquiere prestigio y fidelidad de los
clientes, lo que permite que la posición competitiva se fortalezca. El concepto
de filantropía y de acción social muchas veces se confunde con RSE y se piensa
que son sinónimos, lo cual no es así.
Por otro lado, un
29% de los encuestados respondió que no practican la RSE por una cuestión de
costos. Es verdad que es un sistema en el que debe existir una inversión, pero
también es cierto que si uno sólo busca las ganancias podría estar en riesgo en
todo momento. Si las empresas practican la RSE en el sentido amplio del
concepto, las ganancias y la rentabilidad serán el resultado del compromiso
hacia todos y la sociedad, serán la recompensa del compromiso social.
Este estudio ha
demostrado el bajo nivel de la práctica de la RSE en las pymes comerciales de
la ciudad de Guayaquil, lo cual como se explicó está acorde con otros estudios
similares realizados a nivel nacional o en otras locaciones. La tendencia sigue
manifiesta en que son las empresas grandes, corporaciones y multinacionales las
que mantienen el liderato en cuanto a la aplicación de RSE como parte de las
estrategias empresariales.
Uno de los aspectos clave
del diagnóstico fue determinar cuáles son los motivos por los cuales las pymes
comerciales tienden a no implementar políticas de responsabilidad social
empresarial, en base a los resultados se concluye que la principal razón por la
que las pymes no implementan RSE es debido a la falta de información acerca de
las ventajas que estas políticas proveen y falta de motivación para invertir en
esto. Por tanto, resulta importante que se realicen campañas que hagan
conciencia en las empresas sobre la importancia de la RSE por todos los beneficios
que esta involucra.
Dada la apertura que
tendría la RSE entre las pymes se conoce los beneficios de la misma, sería
procedente diseñar un modelo de aplicación de estrategias de responsabilidad
social como guía para la implementación de las mismas por parte de las pymes; el
mismo que como mínimo debe identificar
las partes interesadas, comprender el motivo de la participación de las partes
interesadas, planificar el proceso de compromiso, iniciar el diálogo y mantener
el diálogo y garantizar el cumplimiento de los compromisos.
Este modelo se debe
complementar con una estrategia de integración a los procesos de
responsabilidad social empresarial al personal, proveedores y clientes de la
empresa, de manera que se concluye que una estrategia de RSE brinda a las empresas la oportunidad de
mostrar el rostro humano. Dicha estrategia requiere la participación en un
diálogo abierto y asociaciones constructivas con los gobiernos en varios
niveles, organizaciones intergubernamentales, organizaciones no
gubernamentales, otros elementos de la sociedad civil y, en particular, las
comunidades locales. Al implementar una estrategia de RSE, las empresas deben
reconocer y respetar las diferencias locales y culturales, al tiempo que
mantienen estándares y políticas globales altas y consistentes; y ser
receptivo a las diferencias locales significa tomar iniciativas específicas.
Además,
como lo señalaron en su momento Porter y Kramer (2006), "cuanto más
estrechamente relacionada esté una cuestión social con el negocio de una
empresa, mayor será la oportunidad de aprovechar los recursos de la empresa y
beneficiar a la sociedad".
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[1] PhD en Economía,
Docente-Investigador, Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil, Ecuador
[2] Magister en Administración de Empresas, Universidad
Tecnológica Empresarial de Guayaquil, Ecuador
[3] El
término inglés stakeholders es el usual para referirse a todas las partes
interesadas de una empresa (accionistas,
colaboradores, clientes, proveedores, la comunidad en general).
[4] En el Ecuador el 77% de las empresas más
grandes son familiares y si se incluye a las pequeñas y medianas empresas
(pymes) esa cifra alcanza el 95% (Chang, 2012).