Fecha de presentación: marzo, 2021 Fecha de aceptación: mayo,
2021 Fecha de publicación: julio, 2021
Propuesta de
estrategia metodológica para la educación familiar en la comunidad vecinal,
donde residen niños con autismo
Proposal
for a strategy for family education in the neighborhood community, in which
children with autism reside
Dr. Rogelio Bermúdez Sarguera (PhD) [1]
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3293-9242
M.Sc. Aylin Pentón Quintero[2]
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6981-9757
Cita sugerida (APA, séptima edición)
Bermúdez
Sarguera, R. y Pentón Quintero, A. (2021). Propuesta
de estrategia metodológica para la educación familiar en la comunidad vecinal,
donde residen niños con autismo.
Revista
Mapa, 3(24), 48- 70.
http://revistamapa.org/index,php/es
RESUMEN
El artículo focaliza la educación familiar en
la comunidad vecinal del niño con autismo. Los Trastornos del Espectro de
Autismo (TEA) pueden resultar compensados bajo determinadas influencias
educativas de carácter familiar, con la ayuda inapelable de la escuela y la
comunidad vecinal como contextos sociales en los que viven y se desarrollan
estos niños. La estructuración de una estrategia metodológica que apunte a la
compensación de estos trastornos en el niño con autismo debe contener un
sistema de direcciones de trabajo, así como etapas y tareas, aplicables bajo la
participación insoslayable de la familia, como primer contexto social en el que
reside el niño; la escuela, como primer agente de socialización y la comunidad
vecinal, como agencia socializadora más cercana a la experiencia
social-familiar. A ello concierne el objetivo de la investigación. Los métodos
empíricos apuntan a la entrevista grupal y al cuestionario, en tanto el enfoque
sistémico-estructural se usó como método teórico. Los resultados fundamentales
apuntan a la preparación metodológica de los docentes en la dirección del
proceso educativo en la familia para pulsar la socialización del niño, así como
al conocimiento de los procedimientos específicos correspondientes para
estimular el desarrollo psíquico del niño con autismo, en la comunidad vecinal.
Palabras Claves: autismo,
comunidad
vecinal, educación familiar, escuela, estrategia metodológica, niños con
autismo.
ABSTRACT
The article focuses family education on the
neighborhood community of the child with autism. Autism Spectrum Disorders
(ASD) can be compensated under certain family educational influences, with the
help of the school and the neighborhood community as social contexts in which
these children live and develop. The structuring of a methodological strategy
that aims at the compensation of these disorders in the child with autism
should contain a system of work directions, as well as stages and tasks,
applicable under the inessible participation of the family, as the first social
context in which the child resides; the school, as the first socialization
agent and the neighborhood community, as a socializing agency closest to the
social-family experience. This concerns the objective of the investigation.
Empirical methods point to group interview and questionnaire, as long as the
systemic-structural approach was used as a theoretical method. The fundamental
results point to the methodological preparation of teachers in the direction of
the educational process in the family to pulse the socialization of the child,
as well as the knowledge of the corresponding specific procedures to stimulate
the psychic development of the child with autism, in the neighborhood
community.
Keywords: autism, neighborhood
community, family education, school, methodological strategy, children with
autism
INTRODUCCIÓN
La
Educación Especial ofrece cada día un interés creciente en el estudio sobre los
Trastornos del Espectro de Autismo (TEA), así como en el sistema de influencias
que intervienen en la atención educativa de los niños que lo poseen.
De ahí
que se haga necesaria la caracterización del estado inicial del proceso de
educación familiar en la comunidad vecinal, donde residen niños con autismo.
Ello implica tomar en cuenta la extrema importancia que hay que concederle no
solo al trastorno en sí, sino también a todos aquellos contextos, de naturaleza
social, obviamente, que rodean la vida del niño con autismo.
Es lamentable,
la aplicación de instrumentos empíricos reveló, en general, que la labor que
realiza la escuela en esta dirección es insuficiente y poco sistemática, lo que
provoca falencias en su relación con la familia y la comunidad. Asimismo, se
comprobó que los docentes no poseen la preparación requerida para dirigir el
proceso de educación familiar en la comunidad vecinal, lo que se traduce en que
la familia no cuenta con los recursos cognitivos pertinentes para socializar a
su hijo con autismo y la comunidad vecinal desconoce los procedimientos para
estimular el desarrollo de la socialización del niño con dicho trastorno.
Es por
ello por lo que proponemos una estrategia metodológica que configure acciones a
ejecutar desde la escuela y a favor de la comunidad vecinal, con la
participación inapelable de docentes y familia, con el objetivo de compensar,
en última instancia, los trastornos que se presentan en el niño con autismo.
Esta
estrategia cuenta, en su diseño general, con tres direcciones de trabajo que se
relacionan entre sí, como vínculo de coordinación. Igualmente, se estructura en
cuatro etapas, en la que cada una contempla determinadas tareas que funcionan
en espiral dialéctica. Estas últimas, se articulan en un sistema de acciones de
carácter educativo, participativo y flexible que permiten a la familia y a la
comunidad vecinal jugar un papel protagónico en el proceso educativo e
inclusivo de este niño.
La
estrategia ha de ser evaluada bajo el criterio de expertos, con el objetivo
expreso de verificar su pertinencia, alcance y funcionalidad en el desarrollo
de la educación familiar, en la comunidad vecinal donde residen niños con
autismo.
DESARROLLO
Uno
de los conceptos metodológicos de mayor generalidad en el presente artículo
apunta al concepto de estrategia, dispensando el concepto de niños
con autismo como el de máxima generalidad teórica. Aun cuando el primero
bien puede considerarse un concepto manido en la literatura universal y en las
áreas específicas de la ciencia, no deja de ser esgrimido a tenor de su
aplicabilidad en ellas. En consecuencia, en la palestra teórico-metodológica,
se han considerado previamente múltiples definiciones acerca de aquel concepto,
el cual generalmente aparece imbricado con el contexto educacional. Así, dicho concepto no ha pasado inadvertido para
autores, cuyo objeto de estudio denota la operacionalización de las variables
definidas en investigaciones que trascienden el plano teórico y focalizan la
dinámica del ejercicio profesional, en el contexto educativo. Tal es el caso de
Sierra
(2004), Padrón (2005), López (2006), Valle (2007, 2010), Travieso (2008),
Zurita (2008) y Bernal (2010), entre otros.
En este sentido,
independientemente de que en la generalidad de los autores está presente el
carácter instrumental de dicho
concepto, consideramos pertinente a esta investigación asumir aquel concepto
que define la estrategia, en el contexto educacional, como resultado de
la actividad transformadora del hombre (Valle, 2007), en el cual se denota su
naturaleza social. En un análisis de segundo grado, consideramos defender la
definición de este concepto con arreglo a Campo (2012), según el cual,
focalizando su naturaleza instrumental, aboga por un conjunto de acciones
educativas intencionadas, dinámicas y flexibles dirigido a contribuir al éxito
del proceso de educación familiar, desarrollado en la escuela para niños con
autismo, con la participación de los
implicados en su construcción, a partir de las potencialidades y necesidades
diagnosticadas.
De
esta manera, no es difícil advertir que dichas acciones no se constriñen a un
único tipo de escuela, sino que se hayan generalizadas con toda intención a las
escuelas para niños con autismo. Del carácter dinámico y flexible de su
ejecución, bien puede deducirse la naturaleza sistémica de dichas acciones que,
por antonomasia, apuntan a las agencias socializadoras familia y comunidad, con
una visión integradora e inclusiva.
En
efecto, la integración de estas acciones, configuradas en una estrategia de
educación familiar, trae también a colación la comunidad vecinal donde residen
estos niños. En otras palabras, una estrategia de esta naturaleza no puede
obviar conceptos importantes como los de familia, comunidad vecinal y docente,
de modo tal que la educación de los niños con autismo se sostenga sobre la base
de las influencias educacionales científicamente contextualizadas y aplicadas
más allá de los límites físicos de cada una de estas instituciones sociales.
Algunos fundamentos teóricos de partida en la
elaboración de la estrategia metodológica para la educación familiar de niños
con autismo.
La estrategia
metodológica propuesta, como enfoque instrumental para transformar la realidad
dada, emerge de estudios teóricos previos sobre la temática y de conocimientos
adyacentes directamente imbricados a ella, que podrían con efectividad dar al
traste de manera sensible con los TEA que sufren algunos niños.
Entre otros, podríamos
tomar como pivote de nuestras posiciones teóricas los aportes que determinadas
áreas del saber científico han realizado y que consideramos inexorablemente
relacionadas con la temática por nosotros focalizada. Nos referimos a la
filosofía de la educación, a la pedagogía y a la psicología.
El
primer campo del saber científico, la filosofía marxista, defiende la
concepción materialista de la historia, en la que el concepto de familia es
definido como célula fundamental de la sociedad, debido a que, según Marx
(1971), “…La familia moderna contiene en germen, […], encierra in miniature,
todos los antagonismos que se desarrollan más adelante en la sociedad y en su
Estado” (p.216). De este modo, la familia deviene categoría histórica y social,
condicionada por cada época. Así, la familia se transforma, se desarrolla y en
ella se expresa una doble relación, como resultado y creación de la sociedad y
la cultura. Desde el conocimiento filosófico de mayor especificidad, ahora
aplicado al campo de la filosofía de la educación, ha de tomarse en cuenta la
necesidad de que el niño con autismo responda a los objetivos educacionales
pretendidos y logrados por la educación en Cuba para todo niño, adolescente y
joven. De tal suerte que, si bien las influencias educativas de la escuela
centran el ejercicio de la formación de la personalidad del niño, la familia y
la comunidad vecinal donde aquella se halla, también devienen agentes
inconmensurables en el sistema educacional del niño. En efecto, el enfoque
social de la educación implica, por antonomasia, la vinculación de la escuela y
la familia en el despliegue de sus funciones en sociedad y para la sociedad.
Dicho
esto, los argumentos esgrimidos a favor de teorías que amparen nuestro proceder
metodológico también pueden hallarse en la pedagogía y en la didáctica, desde
que Juan Amus Comenius, el Maestro de las Naciones, para 1642, nos mostrara su Didáctica
Magna, un compendio inaudito de conocimientos sobre el arte de enseñar a
niños y adolescentes. Si de contextos de aprendizaje se trata, es justo la
familia quien ocupa ese lugar privilegiado de dirigir los primeros aprendizajes
de los niños, cuya característica conspicua se constriñe a su naturaleza
motora. No podríamos obviar a estas alturas las etapas del desarrollo intelectual
del niño en las posiciones teóricas del archiconocido investigador ginebrino J.
Piaget, en las que se denotaba la etapa sensorio-motriz como la primera en el
desarrollo ontogénico del niño. Compartimos plenamente con el ilustre
investigador la necesidad de tomar bajo conciencia que la primera etapa en el
desarrollo psíquico del niño se configura desde los 40 días de nacido hasta los
dos años, aproximadamente, y es la razón cimera por la que, al organizar
instrumentalmente las acciones a ejecutar, nos detuvimos en la selección de
determinados juegos como actividad lúdica ineludible en el condicionamiento de
la educación de los niños con TEA y la compensación de sus trastornos. De tal
suerte que todo lo relacionado con la educación familiar está dirigido a enseñar
y preparar a la familia para el papel decisivo que debe jugar en el desarrollo
motor de su hijo con autismo. La estrategia, de manera intencionada y
propositiva, prepara a la familia como mediadora del desarrollo de este niño,
de modo que aquella sea consciente de los procedimientos metodológicos
implicados en su dirección educacional para que logre trascender el recinto
familiar y alcance la vida en sociedad, desde la comunidad vecinal.
Desde
la psicología, la luz epistémica nos llega a raíz del denominado enfoque
histórico-cultural, a partir de la relación del niño con autismo, su familia y
la sociedad. L.S.Vigotsky, investigador bielorruso, representante cimero de
dicho enfoque, trascendió los denominados test psicológicos amparados por una
filosofía subjetivista que defendía el conocimiento más rancio de un
determinismo social subyacente, o para ser más exactos, de una discriminación
social sin límites, de una pléyade niños, cuya cultura se hacía vulnerable por
la imposibilidad de acceder a la escuela, entre otras causas. Así, los
conceptos de situación social del desarrollo, zona de desarrollo próximo y el
principio de interiorización se elevaban como balaústres enérgicos e ingentes para
amparar al niño culturalmente abandonado e indefenso. De manera que la relación
interpsíquica entre adulto y niño con autismo es ahora especialmente tratado,
desde el punto de vista metodológico, en aras de la consecución de la
inclusividad plena del niño con TEA al sistema de educación.
Estructura general de la estrategia metodológica
que se propone para la educación de las familias de niños con autismo
La
estrategia metodológica para la educación familiar de niños con autismo debe
estar compuesta, en primer lugar, por determinadas etapas, a través de las
cuales ha de sucederse el proceso educacional en ella previsto. Estas etapas
han de organizarse de modo tal que su sucesión responda al dinamismo de todo
proceso legal y sistémico. Decimos legal porque todo proceso, como sucede en
este caso, está sujeto a determinadas leyes de sucesión y funcionamiento, como
lo es también cualquier proceso educativo. Lo sistémico en ellas se advierte
tras los niveles de subordinación a los que estas etapas responden en su
organización. Es lícito subrayar que las etapas de la estrategia metodológica
para la educación familiar de niños con autismo no necesariamente se hayan
rígidamente organizadas, pues todo proceso educacional, por antonomasia, puede
comenzar didácticamente desde lo simple, ascendiendo a lo complejo o viceversa.
Todo depende de la comprensión que de los hechos susceptibles por aprender
tengan las familias en cuestión. De ahí que otra de sus características
conspicuas se halle en ser susceptible a cambios oportunos y contextuales, lo
que le adjudica un carácter flexible. En ese mismo sentido, bien pudiera
inferirse que estas etapas le imprimen a la estrategia metodológica una
expresión de unicidad e irrepetibilidad de concepción y aplicación. A la
identificación, objetivos y contenido de estas etapas nos referiremos más
adelante.
Ahora
bien, dichas etapas deben subordinarse a determinadas direcciones de trabajo
que igualmente forman parte consustancial de esta estrategia y que pueden ser
relacionadas en virtud de la preparación metodológica de los tres actores
fundamentales hacia los que ella se haya focalizada, a saber, la familia, la
comunidad vecinal y el docente. Cabe señalar que aun cuando nuestro foco
fundamental lo constituye la familia del niño con TEA, pues es en ella donde
este niño pasa la mayor parte de su tiempo vital y se erige indudablemente en
agente primero de socialización, los contextos restantes son asimismo
ponderados en función de los objetivos a conseguir con la aplicación de esta
estrategia: la educación especializada de esos tres agentes educativos en el
manejo de niños con TEA. De ahí que hablemos de direcciones de trabajo con
relación a la preparación teórico-metodológica de dichos agentes, lo que nos
hace pensar que deberían estar dispuestas en el orden siguiente:
a)
Preparación al docente
b)
Preparación a la familia y
c)
Preparación a la comunidad vecinal.
Como puede advertirse, hemos
considerado a la preparación al
docente como la primera dirección de trabajo. Y ello
se debe al carácter inigualablemente consciente y, por ende, dirigido de las
influencias educativas sobre la propia familia de este niño, por parte del
docente. El hecho de caracterizar así a la preparación teórico-metodológica del
docente significa obrar con conocimiento de causas y consecuencias, en virtud
de las peculiaridades de los niños con autismo y su familia. Eso lo aboca
también al conocimiento de determinadas alternativas de influencias, cuya
elección se ajuste lo más posible a la conducción consciente del proceso de
educación familiar en la comunidad vecinal. El estudio de la educación
familiar, desde la escuela para niños con autismo, requiere de una concepción
del desarrollo humano donde se le conceda especial atención a la familia como
primer agente de socialización y a la comunidad vecinal como la agencia
socializadora más cercana a la experiencia social-familiar. De ahí que
compartamos con Campo (2012), la idea de que la escuela, al asumir
una posición progresista del desarrollo [sic] tiene como premisa la posibilidad
de transformación de la familia [la cursiva es añadida] para que contribuya
de manera efectiva a la incorporación del niño con autismo a la sociedad. Se
reconoce el constante movimiento en que se encuentra la vida social en un
proceso de desarrollo, donde la concepción histórica de la familia como sistema
se transforma y asume los cambios sociales. (p.103)
En efecto,
La Educación constituye el medio fundamental
para la socialización [la cursiva es añadida] del sujeto. A través de ella [sic]
la sociedad logra la asimilación y objetivación, en cada individuo, de los
contenidos socialmente válidos, expresados en los sistemas de normas y valores
aceptados por la misma sociedad, refiere Blanco (2004, p.43), al abordar la función
social de la educación.
Por su lado, la preparación a la familia se
concibe como la segunda dirección de trabajo. La educación del niño con autismo
por parte de la familia resulta ser un proceso angustioso y, en ocasiones,
frustrantes, más aún cuando la vida se desenvuelve más allá del hogar, por lo
que resulta importante brindarle a la familia los recursos necesarios para el
desempeño de sus funciones, también en la comunidad y sociedad, en general.
La tercera dirección de
trabajo es la preparación a la
comunidad vecinal que debe extenderse desde la sensibilización hasta
la evaluación del propio proceso educativo para que se perciban también como
parte importante en el desarrollo del niño con autismo. Los procedimientos e
instrumentos metodológicos para ello se derivan también de la labor educativa
del docente, en conjunción con la familia.
Etapas y tareas contentivas de la estrategia
metodológica
Como habíamos apuntado con anterioridad,
la estrategia metodológica para la educación familiar de niños con autismo
pudiera dividirse en cuatro etapas sucesivas (ver figura 1), a saber,
a) etapa de diagnóstico y sensibilización,
b) etapa de planificación,
c) etapa de ejecución y
d) etapa de evaluación.
Detengámonos entonces en cada
una de ellas y describamos su contenido primordial, naturaleza sin antes
considerar una extensa, pero oportuna digresión, debido a su extrema
importancia en el sentido teórico de la concepción y aplicación de la
estrategia.
Si observamos la estructura
que hemos adjudicado a la estrategia metodológica para la educación familiar de
niños con autismo, pudiéramos considerar que no nos alejamos sustancialmente de
la estructura propuesta por Leontiev (1982) en lo que concierne a la categoría
actividad para la psicología. Y en efecto, sobre la base de ese conocimiento,
el también tratadista ruso Galperin (1984) había defendido la idea con arreglo
a la cual toda actividad humana debía considerar tres etapas en su proyección
instrumental general, a saber, la orientación, la ejecución y el control de la
actividad. En otras palabras, mientras Leóntiev (1982) esgrimía el enfoque
estructural para acercarse a la actividad, Galperin (1984) lo hacía a tenor del
enfoque funcional.
Años más tarde, Bermúdez y
Rodríguez (2009) aplicaron consecuentemente dicha concepción a los programas de
asignaturas pedagógicas y psicológicas, favoreciendo con ello el carácter
orientador y ejecutor de dichos programas. En aquella oportunidad, bajo la
égida de la planificación (etapa de orientación de la actividad) se concebía
preponderantemente el sistema de objetivos –cognitivos e instrumentales--, cuya
consecución estaba en función de la ejecución del sistema de acciones y operaciones
previamente planificadas en forma de tareas y condiciones, respectivamente, y
que serían sometidas a la evaluación de la calidad de sus ejecuciones.
Es así como aparece en la
literatura metodológica especializada una estructura que abrigaba cualquier
forma de actividad humana, de la cual a posteriori ya no era posible
escapar. En síntesis, la propuesta funcional de Galperin (1984) en lo que a
orientación concierne, se erigía en el Sanctasanctórum
de cualquier sistema metodológico. Tan así es que el autor confirió, sin
ambages, el carácter de objeto de estudio de las ciencias psicológicas a la
orientación. Mientras que las investigaciones sobre estos hechos tomaban como pivote
a la orientación, desplegándola en las denominadas bases de orientación de la
acción (BOA) y que, por antonomasia, incluía el sistema de objetivos y tareas
de la actividad, resurgían como ave Fénix los gritos triunfales de una
categoría imperecedera, desde que Descartes la inmortalizó: el método. Teoría y
método devinieron contrarios inevitables en el mundo de la actividad humana.
Por consiguiente, el sistema de métodos, procedimientos y medios que se exigen
para la ejecución de una actividad y su proceso de evaluación quedaba amparada
bajo la égida de la orientación, pero sin que faltase, bajo concepto alguno, el
dispositivo instrumental-metodológico que se haría de la actividad humana un
proceso realizable bajo determinadas acciones y operaciones. El rápido vuelo
que tomó el método probaría por sí mismo cuán atinado –y necesitado— resultaba
para la ciencia.
En resumen, “…la
efectividad de la gestión profesional de toda persona está imbricada [la
cursiva es añadida], según Bermúdez y Rodríguez (2009, p.14), de forma
inexorable, con su funcionamiento ejecutor [la cursiva es añadida],
traducido este último como la estructuración de determinadas relaciones entre
los aspectos cognitivo e instrumental que lo conforman”. Por eso, “…el estudio
del funcionamiento predominantemente instrumental de la actuación personal,
--continúan expresando los autores citados— ha de abordarse en la ciencia desde
estrictas posiciones metodológicas”. Como bien puede advertirse, la ponderación
del método daba al traste con siglos de oscuridad metodológica, desafiando la
validez primera de la orientación.
De ahí que nuestras
proposiciones se escuden fundamentalmente tras la estructura que los autores
citados confirieron a cada una de las actividades pedagógicas propuestas, en su
doble vertiente: el sistema de orientación de la actividad (consecución de
objetivos) y su sistema metodológico (acciones a ejecutar, dentro de las que
también deben hallarse las acciones de evaluación), en función del
perfeccionamiento continuo de la estrategia (véase figura 1).
No es ocioso detenerse un
instante, a tenor de esto último, en la problemática de la orientación de la
actividad humana que discurre inevitablemente a través de los objetivos y
tareas que la persona formula en aras de su ejecución. De la misma manera que no
puede separarse el pensamiento de la materia que piensa, parafraseando a Engels
(1971), no puede negarse la unidad inevitable de la orientación (lo que le
confiere a la persona dirección en su actividad) con la ejecución (lo
metodológico) de esa actividad. La orientación es anticipación y se erige sobre
la base de las expectativas que anteceden a toda ejecución. De ahí la necesidad
de definir los objetivos como concepto clave en la que las expectativas se
configuran. Baste afirmar que los objetivos no pueden ser yuxtapuestos a las
metas ni al fin de una actividad, sino a la representación anticipada que de
ese resultado –meta, fin-- posee la persona en su actuación contextual.
El objetivo es una categoría
psicológica y, por ende, subjetiva; no es material. Dicho esto, los objetivos
pueden clasificarse en cognitivos e instrumentales, según las posiciones de
Bermúdez Sarguera y Rodríguez Rebustillo (2009). Ello está dado en que, si el
objetivo es la representación anticipada de un resultado a alcanzar, entonces,
según la naturaleza de esos resultados, los objetivos podrían lícitamente
dividirse en objetivos de conocimientos (cognitivos) o instrumentales (de
acciones u operaciones). En otras palabras, podría la persona tener una
representación preconcebida, mediada, del conocimiento (empírico o teórico) o
instrumentación (acción u operación) que pretende alcanzar. A la ejecución de
toda actividad, precede su sistema de orientación, el cual también se conforma
en virtud de las condiciones a las que hay que atenerse en la consecución de
esos objetivos. De acuerdo con la persona –profesional o alumno— que participa
en el contexto educativo, los objetivos también pueden clasificarse en docentes
o discentes, respectivamente.
Por su parte, el sistema
instrumental (ejecutor, metodológico) nos advierte de las acciones u
operaciones que deben ser ejecutadas necesariamente bajo la égida orientadora
de los objetivos. De ahí que toda acción se subordine a un objetivo. El método
definido como acción (Bermúdez y Rodríguez, 2009, p. 15), es pulsado por el
objetivo y opera mediante sus procedimientos y medios metodológicos
correspondientes. Método, procedimientos y medios responden a la misma
naturaleza instrumental, siempre subordinados a los objetivos de la actividad
humana como fenómeno psíquico direccional: la orientación. En síntesis, la
teoría y el método son tan íntimos en su conexión como lo son el objetivo y la
instrumentación consciente –la acción).
Figura 1.
Nota.
La figura muestra las actividades pedagógicas, en el sentido orientador y metodológico. Bermúdez
Sarguera, R. & M. Rodríguez Rebustillo (2009, p.3).
Esta figura aplica cada una de las actividades que
desarrollaremos con los docentes, con la familia del niño autista y con la
comunidad vecinal. Sobre ello volveremos más adelante.
La estrategia metodológica
para la educación familiar de niños con autismo quedó organizada del modo
siguiente.
Primera etapa de la
estrategia: sensibilización y diagnóstico
La primera etapa de la
estrategia metodológica para la educación familiar de niños con autismo la
hemos denominado: etapa de sensibilización y diagnóstico. ¿A qué
se debe dicho nombramiento?
El hecho de acercarnos a las
personas que necesariamente participarán en la experiencia implica, como todo
proceso de comunicación, el establecimiento del rapport, concepto que
proviene de la psicología y apunta a la conexión de empatía con otra persona,
de modo que se comunique con menos resistencia. Y ese rapport ha de
estar dirigido a hacer susceptibles a las personas implicadas con la toma de
conciencia sobre la necesidad e importancia de la educación familiar desde la
escuela, así como de su activación plena y en conjunto en la estimulación de la
socialización del niño con autismo. Los partícipes directos en este sentido
serían los docentes, las familias de niños con autismo y la comunidad vecinal
en la que estos últimos residen. El carácter de diagnóstico lo aporta la
identificación de las necesidades de aprendizaje y de las potencialidades de
los docentes, de las familias y de la comunidad vecinal, en el proceso de
educación familiar. Este hecho configura el objetivo de la etapa.
Esta etapa contempla una tarea
de relevancia significativa, a saber, la caracterización de las necesidades
de aprendizaje. Las condiciones con las que se podrían contar para su
ejecución podrían hallarse en la encuesta o en la entrevista focal o entrevista
a grupo focal.
Segunda
etapa: planificación
Objetivo de la etapa:
elaborar un sistema de acciones dirigidas a la solución de las problemáticas
detectadas en el diagnóstico del proceso de educación familiar. Este sistema de
acciones ha de ejecutarse bajo las condiciones que el contexto exija, tomando
en cuenta las necesidades identificadas a través de la entrevista focal en cada
una de las direcciones de trabajo fijada.
Actividades generales por planificar y
ejecutar. No es ocioso señalar que estas actividades se planifican en función
de las direcciones de trabajo identificadas.
Tareas del investigador
(facilitador de la experiencia):
Etapa de planificación
1. Seleccionar temas cuyos argumentos
aborden la problemática del autismo, para presentarlos ante la familia y la
comunidad, en conjunto.
2. Seleccionar videos que apunten a la
temática del autismo, en particular.
3. Realizar dibujos, en conjunto:
familia-comunidad.
4. Elaborar, en conjunto y por cada uno de
los grupos (docentes, familias y comunitarios), la estructura jerárquica, si la
hubiere, de las acciones a ejecutar por ellos mismos.
5. Realizar una actividad comunitaria que
condicione el intercambio de experiencias junto con las familias y los vecinos,
en el que se tome conciencia del día de la concienciación sobre el autismo (2
de abril).
6. Elaborar un curso de superación para docentes,
con el objetivo de valorar los conocimientos y métodos, procedimientos y medios
metodológicos a usar con efectividad por él en caso de hallarse en sus aulas a
niños con TEA.
Etapa
de ejecución
1. Iniciar todas y cada una de las
actividades pedagógicas con el proceso de sensibilización o rapport.
2. Socializar los temas concebidos para los
docentes, en forma de tríptico, contentivo de las orientaciones sobre el
trabajo con la comunidad vecinal y la familia del niño con autismo.
3. Proyectar y
debatir videos cuyo contenido aborde los trastornos de espectro autista como
conocimientos previos a la aplicación de cualquier dispositivo instrumental.
4. Agrupar a los participantes en un curso
de superación.
5.
Registrar la expresión de familiares y vecinos
durante la realización de la experiencia, en el sentido de aprendizajes y
emociones evidentes.
Condiciones (medios) de ejecución de las
acciones:
1. Dentro de los temas, cuyos argumentos
aborden la problemática del autismo pueden ser considerados: Familia y
sociedad; La socialización del niño con autismo; Autismo en la
comunidad; ¿Cómo es mi comunidad vecinal?; Procedimientos para el
trabajo comunitario y La escuela en la comunidad vecinal.
2. Dentro de los vídeos a observar sobre la
temática referida, pueden hallarse: Autismo: Una realidad diferente.
3. Como juegos
participativos, podrían ser seleccionados:
• “¡A
rodar!” (carros, pelotas)
• “Recibe y
lanza” (pelotas)
• “¡A la meta!
(correr)
• “Cantemos en
la ronda”
Estos juegos pueden
realizarse con el apoyo de los adultos. El escenario por excelencia que podría
ser empleado es el parque de la comunidad, al que asistan los adultos y otros
niños.
4. Títulos para
dibujos en familia y comunidad.
• “Pintemos en
el suelo” (tizas)
5. El curso de superación probable a
planificar podría titularse: La educación familiar, en la comunidad vecinal
donde residen niños con autismo. En los primeros días del curso, debe
coordinarse también la frecuencia y periodicidad con que este transcurrirá, o
sea su dosificación pedagógica.
Tercera etapa: Ejecución
Objetivo
de la etapa: Aplicar la estrategia de educación familiar
en la comunidad vecinal donde residen niños con autismo para contribuir a la
preparación de los docentes, las familias y los vecinos, en función de
potenciar la socialización en el niño con autismo.
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Actividad pedagógica:
El Juego (como propuesta aplicada a una actividad
lúdica concerniente a la educación familiar). |
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Título
de la actividad: “Los colores en la familia” |
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Objetivo cognitivo |
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La
percepción correcta del espectro cromático, como serie de
colores correspondientes a las diferentes longitudes de onda de la luz
visible para el ojo humano --desde el rojo hasta el violeta--, logra
aproximar al niño con TEA a la naturaleza que lo rodea mediante la
orientación espacial que el color condiciona. |
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Objetivo instrumental docente |
Objetivo instrumental discente |
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Dirigir la percepción del color sobre la base
de la relación funcional color-objeto y a favor del aprendizaje del espectro
cromático. |
Percibir el espectro
cromático en su relación funcional con los objetos. |
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Tareas de enseñanza |
Tareas de aprendizaje |
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1)
Promover
la participación de los familiares y de otros niños (tíos, primos) como
facilitadores del aprendizaje de los colores en los niños con TEA, mediante
el dibujo. 2)
Dirigir
la identificación de los colores en la naturaleza, de acuerdo con los objetos
seleccionados que se hallan en el espectro perceptual del niño con TEA. 3)
Dirigir
la caracterización de las vivencias positivas –y negativas-- en los
familiares durante la realización de actividades en la comunidad vecinal, con
el fin último de potenciar las primeras y atenuar las segundas. 4)
|
1)
Dibujar
junto al niño con TEA y con la participación de otros familiares –tíos,
primos, etc. 2)
Identificar
los colores primarios y su relación con la naturaleza. 3)
Hacer
uso funcional de los colores (ej. sol-amarillo, cielo-azul, hierba-verde,
tierra-carmelita, flor-roja, etc.), en tanto se advierta que el niño con TEA
los aprende o está en set de aprendizaje. 4)
Describir
las emociones y sentimientos que pueden aparecer en ellos como adultos y en
los demás niños de la familia del niño con TEA que participan en la actividad
de la comunidad vecinal. 5)
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Método de enseñanza |
Método de aprendizaje |
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Dirección de la
producción |
Productivo |
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Procedimientos de enseñanza |
Procedimientos de aprendizaje |
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Demostrativo, explicativo, ilustrativo. |
Analítico-sintético, comparativo. |
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Medios de enseñanza |
Medios de aprendizaje |
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a)
Conocimientos
propedéuticos que
sostienen la actividad pedagógica sincrónica: •
concepto
de TEA (trastorno del espectro autista) •
características
del niño con TEA: déficit de atención, alteraciones de la conducta, etc. •
conceptos
emoción, sentimiento •
estimulación
social •
compensación
de los trastornos b)
Guía
de observación |
a)
Conceptos
propedéuticos: • emoción, • sentimiento; • concepto de TEA, • alteración de la conducta, • estimulación social, • compensación de los trastornos b)
Guía
de observación c)
Vivencias
positivas que se puedan obtener del espacio de aprendizaje compartido. d)
Logros
del niño en términos de aprendizaje de colores, más allá de las dificultades
propias del TEA. |
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Dosificación de la actividad: 20
min. |
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Evaluación de la actividad |
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a)
Evaluar
la actividad a partir de la guía de observación de las operaciones que
conciernen a la educación familiar, en la comunidad vecinal. b)
Considerar
lo expresado por las familias y vecinos sobre las emociones que pudieran
florecer en el juego y los aprendizajes que pudieran producirse durante la experiencia.
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Tarea:
aplicar el sistema de acciones que se propone para cada una de las direcciones
de trabajo, bajo las condiciones conveniadas.
La
estructura de la estrategia metodológica para la educación familiar de niños
con autismo, desde la comunidad vecinal, que debe ser aplicada a cada una de
las actividades pedagógicas planificadas, puede observarse en el ejemplo
siguiente.
Cuarta etapa: Evaluación
La aplicación de la estrategia
metodológica para la educación familiar de niños con autismo se evaluará
sistemáticamente y al final del curso. La evaluación de los resultados ha de
retomar y reinterpretar las valoraciones de las tareas anteriores.
La evaluación sistemática está dirigida a cada
acción que se ejecuta, así como a los cambios que se van produciendo de manera
paulatina en las familias y los vecinos, en función de potenciar el desarrollo
de la socialización del niño con autismo. Esto permite determinar los aciertos
y desaciertos en la construcción del sistema de acciones, para modificar o ajustar
las acciones subsiguientes.
La evaluación final de los
aprendizajes obtenidos debe ser compatible con las modificaciones conductuales
ocurridas en la familia y, por ende, en la comunidad vecinal donde residen
niños con autismo. La flexibilidad en la ejecución de las acciones
planificadas, de acuerdo con las condiciones contextuales cambiantes, hacen de
la estrategia metodológica un hecho susceptible de transformación y
flexibilidad en sí mismo.
Una de las características más importantes que
a la estrategia es intrínseca lo constituye la posibilidad de transformar la
realidad familiar y personal del niño con autismo, en el contexto social. La
sistematicidad, la interacción entre docentes, familia y comunidad, la activa
participación de dichos agentes y la flexibilidad aplicativa de las acciones
transformadoras, fundamentalmente, son los condicionantes que harán posible una
realidad diferente.
Figura
2.
Nota.
El gráfico muestra las etapas y tareas contenidas en la estrategia metodológica
propuesta, realizado por los autores de esta investigación.
Sobre la evaluación de
la estrategia metodológica y el criterio de expertos
La estrategia educativa que se propone podría verse sometida a
evaluación bajo el método de criterio de expertos. Los profesionales podrían
deber su elección, como expertos, de acuerdo con los ítems siguientes:
a)
experiencia relevante
en el contexto educativo y en los temas que a él conciernen,
b)
elevado nivel de
desarrollo investigativo y
c)
competencia profesional
demostrada.
Los
especialistas seleccionados como expertos se les ha de facilitar un
cuestionario, con el objetivo de valorar, preliminarmente, la viabilidad y pertinencia
de la propuesta. En este sentido, se podrían tomar en cuenta los siguientes ítems
valorativos.
•
Actualidad: ¿los temas abordados son coherentes con las actuales
transformaciones de la realidad educativa en Cuba y las tendencias hacia la
inclusión, como modo de atención a la diversidad?
•
Flexibilidad: ¿la estrategia es generalizable a otros contextos
educativos y susceptibles de ser modificada a tenor de las condiciones
cambiantes en la implementación o de los propios usuarios?
•
Logicidad: ¿la información presentada se encuentra en secuencia
lógica con el tema abordado, de modo que los elementos que la componen se
encuentren concatenados entre sí?
•
Relación teoría–práctica: ¿puede
ascender a determinados niveles de esencia de la realidad educativa objeto de
estudio?
•
Alcance: ¿la propuesta refleja la realidad nacional y el
acontecer internacional, al contener elementos que subrayan determinadas
necesidades educativas especiales?
•
Aplicabilidad: ¿será viable la aplicación de
la estrategia en el sistema de trabajo metodológico de la escuela?
•
Valor metodológico: ¿lograría
la estrategia constituirse en un instrumento metodológico para elevar la
calidad de la atención educativa a los niños con autismo a partir de la
organización de las actividades pedagógicas que se prevén y el sistema de
preparación metodológica a los docentes, familia y comunidad vecinal, en aras
de ascender los primeros peldaños en la pendiente escarpada de la inclusión
social como máxima expresión de la inclusión educativa?
En
general, la estrategia metodológica para la educación familiar de niños con
autismo podría ser esquematizada como sigue.
Figura. 3
Estrategia
metodológica para la educación familiar de niños con autismo
Nota.
La figura representa la estrategia metodológica propuesta para la educación
familiar de niños con autismo, realizado por los autores de esta investigación.
CONCLUSIONES
§ El valor metodológico de la estrategia reside en la elevada calidad del dispositivo
instrumental con que cuenta para preparar educativamente a los docentes, la
familia y la comunidad vecinal para influir sobre los niños con TEA.
§ La estrategia metodológica denota la
posibilidad de su efectividad en la estructura a ella inherente, a saber,
sistémica instrumental –de acciones-- que configura las direcciones de trabajo,
así como las etapas y tareas pertinentes, en función de compensar los TEA. Las
etapas y tareas funcionan como una espiral dialéctica que se enriquecen
permanentemente unas de otras.
§ La compensación de los trastornos del
niño con autismo pudiera estar condicionada por la participación inexorable de
la familia, como primer contexto social en el que reside el niño; la escuela,
como primer agente de socialización y la comunidad vecinal, como agencia
socializadora más cercana a la experiencia social-familiar. El lugar cimero, de
acuerdo con la ponderación de los agentes educativos, ha de corresponder al
docente, por su participación consciente y dirigida sobre los agentes
restantes, en virtud de la compensación de los TEA de estos niños.
§ La estrategia metodológica pudiera ser
apropiada para los objetivos que con su aplicación se persigue debido a que
viabiliza la ayuda a las familias y activa en grado significativo la
participación de los docentes en su propia elaboración. Así, la estrategia
puede insertarse en el sistema de trabajo de la escuela, lo que ha de favorecer
su puesta en práctica.
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